¿Con insolación? Conoce los riesgos y cómo tratarla

El verano con sus días soleados y sus altas temperaturas, son la atracción perfecta para estar al aire libre. Hacer ejercicios en parques, ir a la playa o a la piscina sin la debida protección, son actividades que pueden causar un daño grave en la piel si no son bien tratadas.

 

 

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La insolación es una de las lesiones más comunes a la piel, especialmente en verano, donde más exponemos nuestro cuerpo al sol. En términos médicos y según nos explica el dermatólogo de Vidaintegra, Renato Grilli "la gente tiende a confundir quemadura solar con insolación o golpe de calor".

 

En aquellas situaciones en la que el cuerpo no logra compensar el exceso de temperatura, se habla de golpe de calor e insolación, produciéndose una enfermedad sistémica habitualmente grave, y que no necesariamente se convierte en una quemadura solar.

 

Desde el punto de vista dermatológico, nos explica el especialista, "corresponde más bien hablar de quemaduras solares. Mientras a mayor severidad (formación de vesículas o ampollas) y a mayor porcentaje de superficie corporal comprometida, será más severa esta agresión a la piel".

 

CONOCIENDO LOS VERDADEROS PELIGROS
Los primeros signos de una quemadura solar pueden no aparecer durante unas cuantas horas y el efecto total para la piel puede demorar incluso todo un día, sin embargo tiene varias formas de manifestarse, dentro de los cuales los síntomas más comunes son:

– Piel roja y sensible al tacto

 

– Ampollas o formación de vesículas

 

– Descamación laminar de la piel, la cual ocurre varios días después de la quemadura solar

 

– Fiebre, escalofríos, náuseas, erupción cutánea

 

Sin embargo, la mejor recomendación es siempre evitar exponerse al sol y a altas temperaturas. "Las quemaduras solares producen daño permanente, que puede a largo plazo desencadenar un cáncer de piel. El golpe de calor o insolación puede llegar a ser fatal", categoriza el doctor Grilli.

 

¿EXISTEN PIELES MÁS SENSIBLES QUE OTRAS?
Las pieles más sensibles al sol son las pieles más blancas, especialmente, aquellas clasificadas como fototipo I. Son aquellas que cuando se exponen al sol se queman (se ponen rojas) y al recuperarse vuelven a su color blanco original sin lograr broncearse.

 

Este tipo de pieles deben tener especial cuidado y precaución a la hora de tomar sol, agrega el dermatólogo, "en general, debiese ser suficiente aplicar un protector cada 4 horas, siempre y cuando la persona no esté expuesto a medios extremos, como mucho tiempo en el agua y deportes donde se sude mucho".

 

CUIDADOS PARA PROTEGERSE
No debemos olvidar también que el daño celular de la piel es acumulativo, lo cual va condicionado a una mayor propensión a desarrollar cáncer de piel. Para evitar esto y los malestares asociados a la insolación y quemaduras de piel el doctor Grilli nos recomienda atender una serie de cuidados:

 

– Evite la exposición al sol durante las 11 de la mañana y las 4 de la tarde.

 

– Aplique cantidades generosas de protector solar con factor de protección de al menos 30.

 

– Aplique protector solar 30 minutos antes de exponerse al sol.

 

– Si está en constante contacto con el agua, debe aplicar el protector cada 2 horas.

 

– Use sombrero y anteojos con protección contra la luz ultravioleta.