Papas Fritas: “El arte no se puede separar de las prácticas políticas”

El artista chileno Francisco Tapia habló con nosotros sobre su última propuesta artística: una demanda real al Estado de Chile por daños físicos y psíquicos.

Junto a una de las paredes de la instalación artística ‘Servicio de Utilidad Pública’ en el Museo de la Solidaridad, un documento de hojas blancas está a disposición de quien quiera leerlo. Es una demanda declarativa de responsabilidad civil interpuesta por el artista Francisco ‘Papas Fritas‘ al Estado de Chile, principalmente por los daños físicos y psíquicos que ha sufrido debido a las fustigaciones de las políticas públicas y de un Estado de privación de libertad.

Su nombre real es Francisco Tapia Salinas, nació en 1983 y es chileno. No terminó sus estudios ni cursó alguna carrera relacionada con el arte. Sin embargo, sus propuestas artísticas definitivamente han dado que hablar, y mucho. Desde monedas de 500 pesos hechas con pasta base hasta tatuarse el logotipo del gobierno en la espalda, todas sus ‘acciones de arte’ son dueñas de un carácter irónico, crítico y contestario que lo han convertido en el ‘enfant terrible’ del arte nacional.

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Francisco a la izquierda de la fotografía.

No es la excepción con ‘Servicio de Utilidad Pública’. Francisco trabaja en este particular proyecto desde hace ya algunos años. Como él mismo explica, es una demanda real al Estado, pero que como obra se concretará sólo cuando suceda el juicio y entre a la corte, es decir, una obra que sucede en territorio real. Pero la propuesta no se queda sólo en eso: el ‘Papas Fritas’ es el conejillo de indias que demanda para llevar a las personas a la reflexión sobre las temáticas que propone y, de esta forma, poder hacer que esta demanda individual -llegado el momento- se convierta en una colectiva.

Entrevistamos a Francisco en su casa en la comuna de San Miguel, en donde vive hace más de 15 años junto a su mamá y sus dos perros. Allí conversamos sobre su última exposición que -sin duda- no sólo se trata de arte o estética:

Distingo diversos conceptos en la exposición: estrés, producción de subjetividad, represión, violencia, “aporofobia”… Nunca había escuchado esa palabra.

Fobia al pobre, pero construida desde los medios de comunicación. No es el pobre indigente del Hogar de Cristo que sale viejito pidiendo plata, sino que es el pobre que tiene una asignación de ser ladrón, de tener mala educación, que es ordinario, que dice garabatos, que pelea en la calle, que roba. No es cualquier pobre común y corriente, es uno que supuestamente hace cosas que son antisociales y que la gente no acepta. La gente los discrimina. Es casi como el nuevo leproso, el flaite, el lúmpen, aquellas personas que no caben en la moral normalizadora hiperliberal. Por ejemplo el personaje de RN, Miguel Otero declaro que los “Hijos fuera del matrimonio tienen un coeficiente intelectual menor que los de un padre o madre normal“. Le agrega la “normalidad”, estructuras de moralidad donde la familia tiene que estar bien constituida para que el niño crezca sano y fuerte. Pero hay casos de padres solteros, madres solteras, viudos y viudas en los que los niños no han salido afectados. Esos son los discursos que estructuran la segregación y las creaciones aporofóbicas desde las élites.

Hoy en día tienes simplemente un sujeto ‘sujetador’ de las políticas que los gobiernos hacen para el empresariado.

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¿Qué te motivó principalmente a montar esta exposición?

El arte es la construcción de intersubjetividad contraria a las construcciones que genera el capital, las instituciones gubernamentales, las organizaciones ligadas a mantener el asistencialismo o mantener políticas públicas o protocolos del gobierno. Entonces, a través de esto, podemos generar un quiebre. A partir de marzo vamos a subir el sitio web www.serviciodeutilidadpublica.org en el que tendremos conversaciones con personas del mundo de las ciencias sociales como actores sociales. Dentro de muchos temas también revisaremos cómo el Estado y país se han construido desde los últimos 40 años desde la dictadura, cómo ha habido una continuidad de ésta, cómo no se ha terminado con todas las construcciones políticas, lo que hace un continuismo de una Constitución completamente ilícita de la cual ni siquiera se debería dialogar su legitimidad. En cuanto a una Asamblea Constituyente -desde mi experiencia- me parece un chiste, porque la comunidad no está preparada para asambleizarse debido a que las políticas durante 40 años han sido para anular los movimientos sociales y a las personas, ya que se les han cortado todas sus instancias participativas dentro del Estado. Con este tipo de construcciones políticas ya es difícil pensar que tenemos un mundo social crítico apto para una instancia de asambleísmo por el mismo hecho de que ha sido anulado, individualizado y construido como un sujeto del libre mercado.

Se ha construido un pensamiento en la ciudadanía que bordea el fascismo lo que complejiza las posibilidades de llegar a consenso y ser así una comunidad más próspera y con una mejor calidad de vida, no pensando en una cantidad de dinero, sino más bien pensando en una vida austera, una vida quizás un poco tranquila,  una sociedad más horizontal. Pero veamos la comunidad como es y nos daremos cuenta que tenemos una falta de solidaridad, de apoyo mutuo y de respeto constante entre nosotros mismos… Por medio de problemáticas políticas y públicas se ha ido construyendo un sujeto de esa índole.

¿Cuál es la responsabilidad de la gente con respecto a la construcción de esta sociedad?

Ha sido quizás no olfatear un poco más esta realidad. También pasa por el miedo. Uno de los grandes problemas es que hay un temor tan fuerte por todo lo cometido en la dictadura, por la cantidad asesinatos y años que duró las diversas violaciones sistemáticas de los derechos humanos. Durante esos años se asesinó mentalmente a la ciudadanía, aniquilando toda la posibilidad de ser sociedad. Hoy en día tienes simplemente un sujeto ‘sujetador’ de las políticas que los gobiernos hacen para el empresariado.

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¿Tú buscas que las personas se identifiquen con tu demanda?

No con la mía, sino con la de ellos, con su demanda y que al leer mi demanda puedan decir: ‘Yo también tengo mis problemas, también puedo demandar. También tengo dolores, también estoy psicológicamente afectado por un continuismo de políticas neoliberales, por la dictadura, por ver violencia, ver a la policía vestida de la misma forma, en los años en que nos reprimieron, abusaron y mataron a nuestros familiares y  los padres de mis amigos’. En el proceso de este proyecto lo que buscamos con el abogado es llegar a una demanda colectiva y que podamos quizás lograr un despertar desde un mecanismo en el que se incluyan diversos actores sociales. quiero dejar en claro que no hablo de aquellos actores sociales que buscan un lugar en el parlamento y en las institucionalidades: no una Camila Vallejo, un Gabriel Boric, un Giorgio Jackson o un Iván Fuentes. Estamos hablando de actores sociales que actúan anónimamente, que se sacan la cresta para alimentar a su familia, que no salen en la televisión, pero que están siendo siempre partícipes de problemáticas sociales en sus comunidades, generando espacios de diálogo con el Estado y el mismo enemigo, enfrentando y generando exigencias concretas para poder crear una emancipación.

Todo lo construido dentro de esa Constitución es ilegal, es ilícito.

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Consumismo, agorafobia, secuelas de la dictadura, ¿debería el arte cumplir un rol frente a estos problemas?

Yo no creo que el arte deba tener un rol ya que está ligado a la política y a lo social porque vive en la sociedad y ella vive de las practicas políticas y aquellas para los beneficios de la macroeconomía. Es decir no están separadas. Por más que quieran negarlo el arte no se puede separar de las prácticas políticas. Vivir, conversar, todo eso son prácticas políticas y que no tienen que ver con políticas partidísticas, ni su show mediático, ni el show mediático moralista de ‘levántate papito, anda a votar’, que fue lo que pasó este año. Así los medios y los partidos políticos han construido una nueva figura de seres que no van a votar porque son borrachos, flojos, pobres, marginales. Los flojos alcohólicos parece que finalmente resultaron ser personas de diversas edades y de la derecha más dura que dejaron de creer en sus representantes porque preferirían volver a la dictadura desde la ideología pinochetista. Si tú ves los porcentajes de votos, hay un millón y medio que ya no le cree a la derecha política porque ha perdido su rigurosidad moral, y la Nueva Mayoría no logra sumar más votantes ni con el PC.

Yo dedico cierta parte de mi vida al arte, porque encuentro que a través de ello puedo crear espacios de intersubjetividad.

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¿Para lograr un cambio importante en nuestra sociedad qué habría que hacer?

Hablábamos de un porcentaje de 13 millones de votantes y votaron menos de la mitad, entonces el cambio importante no está en pensar en que cada cuatro años un representante tiene que gobernar. Tú no tienes que ser un político para cambiar la ley, tú tienes que seguir activando a esta sociedad y seguir siendo actor social, sin pretender ser político y obtener un sueldo, sino que seguir siendo una persona de lucha y de causa que dignifique a la sociedad en sus problemáticas en común, para ser un cuerpo social paralelo que pueda presionar al Estado en los momentos en que nos levantemos para decir que no estamos de acuerdo con algo. Entonces ellos van a tener que modificar la Constitución que sea; -en el caso actual- una Constitución que en estos momentos está anulada en si porque está creada en un estado de delito,  a aquella Constitución en los gobiernos de pseudo democracia se le dio una continuidad, pero ni siquiera hay que preguntarse si hay que cambiarla. Todo lo construido dentro de esa Constitución es ilegal, es ilícito.

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¿Sirve llevar a las  personas a la reflexión por medio del arte?

El arte lleva a reflexionar, pero hay que cuestionarse constantemente qué es el arte. Tiene que ver mucho con la creatividad, discursividad, política y sociedad. Fuera de ello necesitas un soporte para realizar una obra, ese soporte puede ser absolutamente todo lo que vivimos, nos interviene e intervenimos desde las problemáticas más amplias y complejas hasta las pequeñas y mínimas cosas del cotidiano humano y social. El arte no necesita de profesionales, porque su fin no está en ser una herramienta útil del mercado sino un trabajador serio en función de la reflexión y la sociedad. En mi vida el arte es una maleta de herramientas que puedo compartir y crear en conjunto con otras personas espacios de intersubjetividad, ¿qué significa eso? Que puedo crear una subjetividad contraria a la del capital y así expandirse hacia una multiplicidad de actores creando desde sus diversos espacios mayores reflexiones y acciones que generen esta intersubjetividad hacia una recuperación de nuestras vidas y dejar el estado catatónico que nos obliga a sobrevivir. S

La instalación artística ‘Servicio de Utilidad Pública’, como parte del proyecto Ciudadanía Territorio, estará siendo exhibida hasta el domingo 26 de enero  de 11 a 19:00 horas en el Museo de la Solidaridad Salvador Allende, ubicado en la Calle República 475, Santiago. Valor: $1.000, estudiantes y tercera edad tienen entrada liberada.