Hablemos del sexo prohibido Aquella práctica que quizás quieres y no te atreves

Te dices ‘sexo anal’ y tú te engrifa como gato. Juras que te dolerá y te niegas rotundamente a siquiera hacer el intento. Pero él se muere por hacerlo de esa forma Bueno, lee esta columna quizás logre convencerte.

 

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Imagen: Getty

 

 

Por Karen Uribarri

(@karenuribarri)

Al menor descuido, él intenta pillarte desprevenida y hace como que se equivoca de camino. Tú lo retas, se enfría el momento y te quedas molesta por intentar hacer algo que no quieres. Él insiste, pero tú respondes que te dolerá… pero te quedas pensando… ¿y si no es así?, ¿y si me gustara?

 

El sexo anal es una práctica cada vez más común en nuestros tiempos. Por eso, muchas personas necesitan resolver sus inquietudes al respecto de manera tal de disfrutarlo plena y responsablemente.

 

Lo primero es que no tengas alguna circunstancia física por la que sea complicada la práctica o la transforme en dolorosa o molesta (hemorroides, constipación…). Asimismo, debes saber que esta es una de las prácticas sexuales de mayor riesgo de contagio de enfermedades por la posibilidad de casi imperceptibles sangrados y por la casi nula lubricación natural de la zona. Otros riesgos son transmitir infecciones al pene o del ano a la vagina al entrar en contacto con microorganismos (parásitos y bacterias) presentes en el recto. Eso puede provocas infecciones como uretritis, vaginitis, etc., que son curables pero bastante molestas.

 

Hechas estas salvedades, tengo que contarte que el ano es una cavidad que se dilata sin problemas, incluso mucho más de lo que creerías, aunque nunca alcanzando las dimensiones de la vagina, claro está. Por lo mismo, no existe problema alguno si él tiene el pene grueso, largo, corto o delgado. Aunque obviamente es mucho más sencillo si su pene es pequeño. En el caso contrario, el factor de la relajación psicológica y física será clave.

 

Pero, ¿por qué ellos sienten una especial atracción por probar esta práctica? Inicialmente porque lo asocian (al igual que nosotras) a lo 'prohibido', 'perverso', 'trasgresor' y porque de alguna manera tiene un aire de 'segunda virginidad'. De allí que sea todo un desafío para ellos.

 

¿Qué resguardos debes tener si te animas a practicarlo? El Psi. y sexólogo argentino Ezequiel López Peralta nos recomienda los siguientes:

 

-El acuerdo de los dos de practicar el sexo anal, es decir que no sea producto de la coerción o solamente para satisfacer a uno.

 

-Es interesante que una persona en solitario explore su ano con su dedo y sienta que cosas le provoca: sensaciones, deseos, etc. Así se irá familiarizando con la estimulación de esta zona.

 

-Que la persona que va a ser penetrada elimine los pensamientos negativos de su cabeza tales como miedo al dolor, objeciones morales, etc.

 

-Lo fundamental es que esté relajada/o y que no haga fuerza contraria a la penetración del Pene en su ano. Si hace esto, seguramente le va a doler.

 

-Tiene que haber una dilatación gradual y lenta. Primero con un dedo, luego con dos o más, e introducir el Pene muy lentamente y en la medida en que el ano lo permita. También se pueden utilizar dilatadores anales que se venden en los sex-shop y tienen una forma que permite la dilatación progresiva.

 

-Una regla básica: utilizar un lubricante artificial hidrosoluble (derivado del agua) que son ideales para sexo anal y no dañan los preservativos.

 

-Utilizar preservativo por protección e higiene.

 

-Un lavado anal previo también es importante, aunque habitualmente las heces se encuentran en el recto solamente antes de defecar o si su consistencia no es normal.

 

-La mejor postura es que quien va a ser penetrada/o tenga el control del acto. Para eso se sienta encima del hombre (ubicado boca arriba), frente a él, y se realiza la penetración de manera lenta.

 

-Finalmente, si luego del coito anal se va a practicar el coito vaginal, debe cambiarse el preservativo o en caso de hacerlo sin el mismo, realizar un buen lavado del Pene con agua tibia y jabón (preferentemente neutro). El ano contiene bacterias que de pasar a la Vagina pueden producir infecciones vaginales.

 

En conclusión, lo importante es que en este tipo de temas tengas claro que existe una regla básica que es el respeto por las diferencias y las preferencias. Si la pareja no desea hacer algo, entonces no se la debe forzar. Pero sí puedes averiguar si realmente no quiere hacerlo porque le produce rechazo, dolor, displacer, etc., o si existe alguna manera (forma, momento, lugar) de que para esa persona sea placentero.

 

El secreto es dialogar, llegar a acuerdo, probar de a poco avanzando en la medida en que se lo permite, respirar profundo, practicar previamente caricias suaves y relajantes en todo el cuerpo y zona, pues es ésta un área erógena de gran potencial sexual y es muy interesante explotar al máximo sus posibilidades.