¿Mides tu vida sexual? Te mostramos qué es lo que debes tener en cuenta

El libro “The Normal Bar”, de Chrisanna Northrup y los sociólogos Pepper Schwartz y James Witte, presenta el resultado de una encuesta a 70 mil individuos quienes debieron definir qué es lo ‘normal’ en esta materia.

 

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A lo largo de mi adultez he escuchado todo tipo de historias sexuales y situaciones de pareja, pero reconozco que muy pocas veces había oído a un hombre decir que ya no le dan ganas de tener sexo con su esposa a poco tiempo de haberse casado con ella. Sobre todo porque me reconoce que no era así cuando pololeaban, sino que el deseo entre ambos ha bajado drásticamente el último tiempo y no logra entender el porqué.

Pero tras indagar logro divisar qué es lo que le pasa. Él, casualmente, tiene sus niveles de deseo altísimos y ella, de normales a medios. Él ansía tener sexo loco y caliente, ella es conservadora y pasiva. Él quiere sexo animal y humedad, a ella le gustan las sábanas pulcras y la limpieza. ¿Resultado? Él se aburrió de pedirle lo que quería y ella se aburrió del tema. Entonces, hoy intiman como si llevaran 40 años de casados y tuvieran la casa llena de niños y nietos… pero no tienen ni lo uno ni lo otro.

Por eso es que cuando le pregunto por cómo va su vida sexual, pone cara de haber masticado algo desagradable y me responde 'fome'. Pero, ¿cómo mide su vida sexual para responderme así?

El libro "The Normal Bar", de Chrisanna Northrup y los sociólogos Pepper Schwartz y James Witte, presenta el resultado de una encuesta a 70 mil individuos quienes debieron definir qué es lo 'normal' en esta materia. Es decir, con cuánta frecuencia deberían tener sexo, qué tan aventureros son y cómo cortejan/seducen a sus parejas fuera de la pieza. La idea, más allá de definir lo normal, era describir qué hacían las parejas excepcionalmente felices y así concluir ciertos parámetros.

Precisamente, "The Normal Bar" descubrió que el 86% de los hombres y mujeres sí quieren tener sexo poco convencional. Algo lógico para mi gusto, porque comer el mismo plato todos los días, servido y preparado de la misma manera, aburre a cualquiera. El sexo de por sí debe estar condimentado por el misterio, la emoción, la pasión. Y no se trata de compararnos con las películas triple X o las de amor de Hollywood, sino que simplemente poniéndonos en el lugar del otro.

Si todas las noches nos ponemos el mismo pijama, nos acostamos a su lado y nos movemos casi como sumidas en el mismo rito, la pasión se dormirá en sus laureles. Sin embargo, si nos acostamos y comenzamos a tocarlo mientras ve la televisión, o nos metemos desnudas a la cama con el cuerpo con aceites aromáticos, o nos depilamos de una forma distinta, o si lo despertamos a medianoche con sexo oral o en la madrugada con un mañanero antes del trabajo, o usamos ropa interior especial e inesperada… Entonces, seguirás siendo el mismo plato, pero claramente servido distinto y, consecuentemente, tendrás otro sabor.

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