¿Qué es eso de estar un poco loca? Por Leo Marcazzolo

También está un poco 'loco' “Pat” (Bradley Cooper), el protagonista de la película “El Lado Bueno de Las Cosas”, cinta sorprendente que quiero comentar porque simplemente estoy hablando de locura, y creo que no se puede comenzar a hablar de locura sin hablar de esta película.

 

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Imagen: afiche de la película "El lado bueno de las cosas"

No me deja de dar vueltas en la cabeza la siguiente frase cliché: todos los genios son locos, pero no todos los locos son genios. Esa frase, cada vez que la escucho, se me queda más grabada en la memoria. Con fuego en el inconciente, desde siempre. Desde el primerísimo primer día que hice el gran descubrimiento de mi vida: yo misma estaba un poco loca. Mi propia sicóloga me lo dijo. Me dijo que tenía ciertos rasgos de bipolaridad. No al nivel de medicamentos, pero sí al nivel de exagerar bastante las situaciones. "Tu vida definitivamente se estrella con la realidad", me dijo. Lo admito. Se estrella como si hubiese sido atravesada por un rayo.

En mi vida, los eventos cotidianos se vuelven intensos. En mi vida la lavadora, a veces, no es la lavadora. A veces es un artefacto blanco con cara de monstruo. Lo admito. Es mi enemiga. En especial cuando el agua cae al suelo y no funciona como debiera. Y es ese tipo de cosas, por ejemplo, las que me vuelven intensa. No soporto ese concepto. No soporto el episodio de ser aquejada por el Amazonas de electrodomésticos. ¿Y eso es estar un poco loca? Puede ser.

Como también está un poco "loco" "Pat" (Bradley Cooper), el protagonista de la película "El Lado Bueno de Las Cosas", cinta sorprendente que quiero comentar porque simplemente estoy hablando de locura, y creo que no se puede comenzar a hablar de locura sin hablar de esta película. Porque "Pat", al igual que otras muchas personas en el mundo, llega a un nivel tal que no tiene absolutamente nada que perder. Nada. Tiene ese tipo de bipolaridad rebelde que lo lleva a comenzar prácticamente de cero a una edad adulta. Ese tipo de bipolaridad que puede ser terrible, y a la vez grandiosa. Terrible porque lo lleva a explotar ante el más mínimo estímulo cotidiano, y grandiosa porque le entrega la capacidad de traspasar las capas más profundas del ser humano.

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