El sexo a distancia ya no es un problema: te damos las claves

Millones de parejas que por años han tenido sexo virtual, primero con chat y luego por Skype y hoy por....

 

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Imagen: Getty

 

Por Karen Uribarri
Parece de película, como sacado de un libro de ciencia ficción. Una mujer en su casa, frente a su computador y con un aparato tipo juguete sexual en su mano, siente en su interior lo que su pareja hace frente a un computador, pero en otro país. Grandioso!

Millones de parejas que por años han tenido sexo virtual, primero con chat y luego por Skype, hoy pueden disfrutar de cada movimiento e incluso de la forma de sus genitales, gracias a la llegada al mercado europeo (aún no está en Chile) de un juguete sexual con tecnología 3.0. Gracias a Klic-Klic las parejas pueden disfrutar de caricias recíprocas por muy lejos que estén uno del otro.

"Me parece increíble y muy útil. Mi marido viaja al menos dos semanas al mes y, la verdad, es que la poca intimidad produce desconexión entre nosotros. Y si bien a su regreso siempre tenemos sexo, las dos semanas de ausencia tienen malos efectos en nosotros. Por eso es que me llama tanto la atención este juguete. ¡Podría ayudarnos mucho en nuestro matrimonio", dice Daniela. Y su caso no es extraño, pues son muchas las mujeres en Chile que viven una situación similar. De allí que me parezca muy útil Klic-Klic. Incluso puede entregarle cierta magia y ambiente lúdico a los encuentros sexuales, aunque estos sean a la distancia. Porque no son 'en vez' de los reales, sino que excelentes complementos.

Klic-Klic usa tecnología Bluetooth e Internet. Interconecta dos prototipos que reproducen los órganos sexuales femenino y masculino para transmitir impulsos sensitivos y movimientos de sus respectivos usuarios. Además cuenta con una red social propia, por la que los que se pueden conectar e iniciar una sesión, estén en el lugar que estén.
Lo pueden encontrar ya en España y cuesta cerca de 160 euros con el envío incluido en ese país.
Bendita sea la tecnología al servicio de nuestra propia sexualidad.