¿Eres joven y ya perdiste el deseo? Te explicamos por qué y cómo recuperarlo

Falta de interés por el sexo, relaciones no placenteras y dificultades para llegar al orgasmo son cada vez más comunes.

 

 

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Imagen: Getty

El enjambre de investigaciones de los últimos años coincide en que alrededor del 60 por ciento de las mujeres, muchas de ellas en la cuarentena, sufre disfunción sexual frente al 40 por ciento de los hombres, aunque son los varones los que acuden más a las consultas ante la falta de deseo, dificultades para la excitación, problemas
para alcanzar el orgasmo o por sufrir dolor durante las relaciones.

 

Los problemas sexuales de la pareja, junto con el cáncer y las patologías neurológicas, se han convertido en los tres problemas relacionados con la salud que más suelen preocupar a los humanos en los últimos años.

 

Las autoridades sanitarias de China por su parte achacan los problemas de sexualidad de unos 200 millones de ciudadanos del país más poblado del mundo, evidenciados en informes llegados desde los distintos centros clínicos, al elevado consumo de alcohol y tabaco, y al estrés generado por los nuevos desafíos del siglo XXI para lograr que el gigante asiático se ponga a la cabeza de la economía mundial. No obstante, el problema no parece ser tan simplista.

 

RELACIONES NO PLACENTERAS.
En los países desarrollados se estima que el 30 por ciento de las mujeres no muestra interés por el sexo, el 20 por ciento tiene relaciones no placenteras, el 50 por ciento encuentra muchas dificultades para llegar al orgasmo y el 25 por ciento es incapaz de lograrlo. La doctora Rosella Nappi, del Centro de Investigación para Medicina Reproductiva de la Fundación Salvatore Maugeri de la Universidad de Pavía (Italia), afirmó en un congreso reciente sobre Reproductividad que una de cada cuatro mujeres reconoce que ha reducido su deseo sexual y que tres de cada diez experimentan sequedad vaginal y dolor durante las relaciones.

 

Desde el punto de vista clínico, la característica esencial del denominado deseo sexual hipoactivo es la ausencia de fantasías eróticas y la indiferencia ante la sexualidad, a pesar de que al afectado esta alteración le provoca malestar o dificultades interpersonales. Generalmente, estas personas no inician casi nunca la relación sexual o sólo lo llevan a cabo a regañadientes, cuando es la pareja quien lo decide. Suele ocurrir que acuden a las consultas médicas parejas afectadas por este problema, en las que hay un desequilibrio evidente entre la inhibición del deseo de uno de sus miembros –no tiene por qué ser siempre la mujer- y la demanda elevada
de relaciones por parte del otro.

 

En los países subdesarrollados, donde imperan las costumbres machistas y la poligamia es un hecho, o un derecho, se da la paradoja de que lo que importa es la fecundidad y no el deseo sexual de la mujer.

 

Pero en las naciones donde se persigue la igualdad de derechos de hombres y mujeres, los problemas aumentan entre los 45 y 54 años, donde refieren una insatisfacción con su vida sexual el 25 por ciento de las mujeres y el porcentaje se eleva al 40,8 entre las mayores de 55.

Lorenzo Guirao, presidente de la Asociación para la Investigación de las Disfunciones Sexuales en Atención Primaria de España, reveló, durante el Congreso Mundial de Menopausia que reunió en Madrid a 3.000 expertos, que en la franja de edad de entre 40 y 69 años es cuando se produce una mayor disfunción sexual femenina, una etapa en la que la falta de deseo persistente llega al 11 por ciento, más de tres veces superior a la observada entre las jóvenes, quienes se inician cada vez más precozmente en las relaciones íntimas. 

 

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