En pareja: dime cómo te mira y te diré qué siente

Las miradas siempre nos cuentan muchas cosas sobre la persona de la que provienen. Pueden ser miradas de alegría, de tristeza, de misterio o de resignación. Pero no todas son fáciles de descifrar.

 

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Hay ocasiones en que las miradas dicen todo lo que unas simples palabras no pueden expresar. Pero no es fácil comunicarse con ellas y aprender a descifrarlas.

Existen muchos pasos para lograrlo. Las fases de conocer a una persona esconden incógnitas como la sugerencia de cómo nos miran. Si no tienes la seguridad de qué te quieren decir, con el tiempo lo podrás averiguar, sólo mirando a la otra persona directamente a los ojos.

Cuando conoces a alguien y te mira con esa mirada incrédula, como de sorpresa y nerviosidad, significa que le has impactado muy gratamente. Esto es una buena señal, porque quiere decir que le has llamado la atención.

Si en un momento romántico, en una cena o tomando un trago, un hombre se muestra nervioso (no sabe hacia donde mirar y sus manos están algo alborotadas), significa que quiere darle un beso a la mujer con la que está compartiendo, pero no sabe si estará a la altura o si será el momento más oportuno.

A medida que la pareja se conoce más y más, las miradas se llenan de calor y van subiendo de intensidad y de pasión. No nos referimos a pasión sexual sino a cariño, amor y confianza. Esto se nota, porque los ojos brillan y la persona se ve feliz. Significa, entonces, que la relación tiene planes de futuro y que el presente es emocionantemente alegre.

Las discusiones siempre marcan un antes y un después en las parejas. Y las miradas también siguen este ritmo. Si después de los baches y de la crisis, sientes que no te mira igual y que la pasión que los envolvía se ha esfumado, necesitan un cambio de aire, una renovación y apostar fuerte por los dos para recuperar el cariño.

Si, en cambio, ya son miradas de desprecio, de agotamiento y de cansancio emocional, la impotencia de no poder ni querer solucionarlo puede hacerlos abandonar cualquier intento de arreglar las cosas. Pero, quién sabe, podrían ser de los afortunados y encontrar, cada vez que sus ojos se enfrenten, miradas de amor y de estabilidad.

Fuente: nosotras.com