¿La gastronomía chilena no es marqueteable?

La polémica está que arde. Llevaba ya un par semanas la discusión en las redes sociales, pero hoy La Tercera hizo masiva la noticia sobre el amplio rechazo que ha tenido en Perú y en los cocineros locales, la difusión de un video patrocinado por Pro Chile, en donde se ve al chef Cristopher Carpentier,  promocionando productos chilenos dentro de preparaciones típicas peruanas.

El contexto es el siguiente: Pro Chile realizó una gira por Turquía y Rusia promocionando los productos locales e invitaron a Carpentier como el chef oficial. Se grabaron videos promocionales y de estos nace la discusión: El Chef preparó una causa limeña y terminó un plato con Leche de Tigre, ambas preparaciones insignia del Perú. También presentó humitas como “Chilean Tamales” y al clásico ají Diaguitas como “Chilean Tabasco”.

Esto no es nada nuevo y no debiera generar sorpresa. La cocina es un vocabulario internacional, las culturas se van mezclando y de esta cruza nacen nuevos platos.  Las salsas las inventaron los franceses y nadie acusa plagio cuando se prepara un plato con ellas.

Lo que sí molesta es cuando una entidad como Pro Chile, cuya función es posicionar la marca Chile en el mundo, está detrás de todo esto: No creo que ellos desconozcan la popularidad y el posicionamiento que ha tenido Perú en el mundo gracias a su comida y tampoco creo que no hayan visto la transversalmente aclamada campaña de la marca Perú, que se centra fuertemente en su gastronomía. Se nota que hay un aprovechamiento comunicacional del buen marketing que está viviendo el vecino país gracias a sus raíces culinarias.

Christopher Carpentier es un caso aparte. Gran parte de la polémica nace de sus propios dichos “Mi idea y mi filosofía de gastronomía es poder mezclar mi cultura, mi tradición, mis productos, con su cultura y con su tradición” algo que va completamente en contra de lo que se muestra en el video. Por otro lado, él en su calidad de chef embajador, debería haber hecho hincapié en resaltar nuestras preparaciones y no las ajenas. No sabemos si él habrá presentado el menú a Pro Chile o le llegó la orden de realizarlas, pero estamos claros que la responsabilidad de haber dicho no al pedido recae en él y de haber sido él quién las presentó, digámoslo,  tiene bien perdido el norte y ha perdido su creatividad como chef.

Lo que queda de este caso es que nos farreamos una oportunidad única de mostrarle al mundo nuestra comida típica y es un claro signo de que todavía  hay en Chile cocineros que desconocen de nuestras raíces culinarias y siguen mirando para el lado en vez de resaltar nuestro rico folclore gastronómico.