Zabaleta y La Polar

A veces es mejor callar

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El sueldo de actor en Chile no es el de actor en Hollywood y la gran mayoría no se hace millonario en las tablas. Hasta que un par de teleseries, muchas fanáticas que te encuentran guapetón y una que otra cifra de alta credibilidad llevan a actores, cantantes, animadores o a lectores de noticias, como la figura ideal para vender alguna pomada, de pasadita asegurándole o bien ayudándole a amortizar el presente y el futuro.

Eso le pasó a Jorge Zabaleta , a Fernanda Urrejola y a Mariana Loyola, rostros de La Polar. Me pregunto qué pensarán. Wait, Zabaleta ya lo dijo: “Me preocupan los trabajadores de la multitienda, quienes han tenido que dar la cara al público” en La Cuarta. Y claro, es que los con muy razón más de 400.000 clientes víctimas de la estafadora abusadora política de repactaciones de La Polar.

Yo no he visto ni oído a Urrejola o a Loyola hablando de esto. Y es que no es su trabajo. Una cosa es ser rostro, y otra vocero. Una cosa es ser mino o linda, conocido y carismático, hacer un comercial y salir replicado en miles de lugares, paraderos de micro, gigantografías, autos, micros, y de todo.

Pero este no es el primer caso. Recordemos al “pobre” Iván Bam Bam Zamorano que fue rostro del Transantiago (Sistema de transporte urbano que no funcionó, no funciona y jamás funcionará). La gente le echaba la culpa de un sistema que sólo explicó. (Oh, de veras que Bam Bam TAMBIÉN es rostro de La Polar).

Es complicado esto de los rostros. Parece que ni el arte dramático, ni la música, ni el deporte y ni siquiera el periodismo dan para vivir. O al menos no para vivir bien. Así que todos estos rostros terminan “vendiéndose”. Pero no todos piensan que en el minuto menos pensado, la marca que representan la puede cagar, cagando de paso su credibilidad.

Entonces, ¿Cuál es la idea de Zabaleta?¿Por qué habla?¿Qué gana con esto? ¿Publicidad?¿Para qué quiere más? ¿Quiere parecer como una especie de héroe para los trabajadores de La Polar?

En mi opinión, este guapísimo guapo que nos hacía suspirar desde adolescentes, debería echarse al pollo, como decimos acá en Chile, cuando es mejor cultivar un bajo perfil y a veces, cerrar la boca.

¿Qué opinan ustedes?