Las alarmas no sirven para nada

Javier Ramos no le cree a las empresas de seguridad privada.

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(cc) deluxservicios.com

Mientras anoche disfrutaba del cuarto partido de la final de la NBA supe (gracias a una amiga que me llamó justo a esa hora por teléfono) que en un canal de televisión estaban dando un programa que mostraba las graves falencias que tienen los sistemas privados de seguridad, esos que instalan alarmas en casas y oficinas y que aseguran que mandarán a su gente sólo segundos después de que estos dispositivos se activen.

La verdad es que no pesqué mucho a mi amiga, porque el partido entre Dallas y Miami estaba muy bueno. Sin embargo, hoy he revisado la prensa y conversado con gente en mi oficina y –me doy cuenta- que muchos siguieron dicho programa atentamente. Y obviamente, hoy lo siguen comentando. Es raro todo esto. Raro, porque lo de las fallas de las alarmas y estas empresas de seguridad es algo bien sabido. Pero aún así, la gallada hoy se confiesa sorprendida.

Yo en casa no tengo alarma alguna. Pero -lamentablemente-  en mi oficina siempre hemos tenido (por decisiones ajenas a mi voluntad). La verdad, hemos pasado por casi todos los proveedores de alarmas del mercado nacional y, con una mano en el corazón, hay que decir que ninguna sirve de mucho.

¿Cómo funciona este sistema? Generalmente, tras instalar la alarma en la casa o la oficina, la empresa pide los números celulares del dueño de casa o del jefe, más dos números extras. ¿Para qué? Para que si llega a sonar la alarma los ágiles funcionarios no salgan corriendo a ver qué pasa, sino que comiencen a llamar a estos números para así descartar que la alarma se haya accionado de manera accidental o algo así. Pareciera que siempre piensa que la alarma se activa por casualidad, nunca porque estén robando. Y para peor, cuando estos muchachotes se dignan llegar al lugar de los hechos –me consta- son bien cobardes y casi siempre evitan entrar al recinto, aunque la alarma siga y siga sonando. “Esperemos a carabineros mejor”, me dijeron una vez que tuve que ir a la oficina porque nuestra alarma sonaba.

En resumidas cuentas, las alarmas que instalan las empresas de seguridad sirve bien poco. O simplemente, nada. Tal vez lo mejor es poner una de esas alarmas que uno mismo puede instalar, para que meta mucho ruido y –en una de esas- espante a los ladrones. Aunque pensando en lo molesta que es la alarma que tiene el edificio que está frente al mío, mejor que no. No quiero darle ese sufrimiento a nadie. Mejor, me quedo tal cual estoy y de paso les recomiendo hagan lo mismo. No boten su plata.