Prensa chilena: Morbo v/s Información

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A propósito de la grabación de la bomba que explotó con el anarquista en Santiago hace unos días y la descripción de una violación a un anciano en Emol.

Es justo y necesario estar informado, saber lo que pasó y por qué. ¿Pero será realmente necesario enterarnos de cada detalle de una violación o ver una grabación de cómo un hombre queda después que le explota una bomba en las manos? ¿Verdad que no?, pero en Chile, hace un buen rato que en la prensa nacional policial, se está transformando en una serie informativa lista para ser exportada a FOX o Warner Chanel. Mala volah, estimados jefes de equipos de prensa.

Yo sé qué hacer la diferencia es una de las aristas para conseguir público, pero, ¿Es necesario este nivel de competencia? Mis ojos sangran cada vez que en Chile tomamos la información y la transformamos en una entrega sensacionalista, más que presentarla como un contenido para ayudar a la comunidad.

Como bien dije, no es nuevo, ¿Recuerdan lo que pasó con Hans Pozo? Sí, es cierto, gracias a Internet descubrimos un montón de imágenes brutales –y eso es muy difícil de controlar- pero la prensa nacional también hizo lo suyo, con portadas que incluía durante semanas, partes del cadáver de Hans.

Sí, si usted recuerda, una de las primeras partes que fueron encontradas por el perro. Para mí una mano de un muerto, merece el mismo respeto de un cuerpo muerto en las noticias.

Y así, la verdad es que las sorpresas también van de la mano con la ética del medio de comunicación y por supuesto, del periodista que ofrece la información para ser publicada. Existen leyes, como la reserva de los nombres, si es menor de edad, pero ¿Qué sacamos con presentar una noticia que involucra a un cabro chico si revelamos los nombres completos de ambos padres? Realmente demente.

En un texto que fue publicado la semana pasada, de cierto medio de comunicación digital nacional, salió una descripción completa de una violación. Palabras como “penetración anal” no son fatales, dependiendo del contexto, pero en el caso de una violación protagonizada por un hombre de 22 que ejerció violencia física por sobre un hombre de 82 años, es otro panorama.

O por ejemplo, el mismo caso que presenté al principio, ¿Era necesario ver como el anarquista se estaba incendiando después que la bomba le explotó? No, de verdad que no. Por más evidencia que sea, nosotros somos público, no actores que participan de la decisión del caso; no tenemos derecho ni necesidad de verlo todo.

Creo que en ambos casos  se desprestigia aun más el respeto por la profesión y cómo se trabaja en comunicación masiva en Chile. Colegas, contemos la verdad, pero también respetamos a quiénes están involucrados en la historia y a sus familias, que ante todo, son seres humanos.

Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Es necesario o está demás este tipo de sobre-exposición?