La nueva mano de Canal Trece

¿Se nota?

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(cc) datoavisos.cl

Ha pasado casi un año desde que supimos que la Corporación de Televisión de la Universidad Católica de Chile pasaría a ser controlada por el empresario Andrónico Luksic. De esta forma, por primera vez en su historia, la Iglesia Católica no tendría el poder para normar los contenidos de esta importante casa televisiva.

Sin embargo, a pesar de este cambio en la propiedad, son pocas las muestras en pantalla que hemos visto de esto. Tal vez algo del late de Schiapacasse el año pasado y poco más. Porque el resto ha sido lo de siempre. Bien correcto y calmado. Nada de estridencias, poca piel a la vista y –más o menos- los mismos rostros de siempre. Aunque con la excepción de Soledad Onetto, que se fue por plata, no por estándares editoriales.

Fútbol, noticias, realities, matinales, teleseries, Los Simpsons y películas nos han mantenido pendientes del Canal Trece, como esperando eternamente que se comience a notar esta “nueva mano” en la propiedad de la estación. Pero, la verdad, no se ha notado mucho.

Pero anoche, por fin, vimos una luz de esperanza cuando Teletrece presentó una nota de la periodista Monserrat Álvarez (que dicho sea de paso, le está dando nuevos aires al Departamento de Prensa) acerca de los problemas legales que enfrentan los homosexuales chilenos que viven en pareja. Como nunca se había visto en el otrora Canal del Angelito, vimos cómo se mostraban los testimonios de homosexuales que viven con sus parejas o que han enviudado. Todos tratados con respeto y no siendo apuntados con el dedo ni puestos en pantalla como algo extraño.

Tal vez la gente más joven no logra dimensionarlo. Pero imágenes como las de anoche, en que una pareja de homosexuales se besaba en cámara demostrando su amor (no como rareza del Carnaval de Río o como sinónimo del SIDA) eran impensables hasta no mucho tiempo en Canal Trece.

Bien por el canal, por Teletrece y por los nuevos directivos de la estación. En una de esas, esto podría ser el comienzo de una nueva etapa para una institución que –lamentablemente- carga con un largo historial de censura, cinismo y pacatería.