Elegir una carrera: ¡Qué decisión más difícil!

Por suerte me quedan algunos meses para escoger.

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Nunca pensé que elegir una carrera fuera una decisión tan complicada; al fin y al cabo, estoy decidiendo qué haré el resto de mi vida. Cuando era más chica, primero quería ser cajera; encontraba que era genial e inocentemente creía que toda la plata que había en las cajas, era de ellas. ¡Qué mejor! Después quise ser veterinaria; mi amor por los animales me impulsó. Luego mi sueño fue ser abogada; quería defender la buena causa. Y así pasé por muchas otras profesiones, pero la que siempre estuvo ahí y la que siempre me gustó más que cualquier otra, era ser actriz; para mí, era LO MEJOR. Pero nunca vi el teatro como una verdadera opción porque mi papá nunca permitió que así fuera; me hizo ver que era más bien un hobbie, no algo a lo que podría dedicar mi vida.

Pero ahora, que ya estoy “grande” a punto de dar otra vez la PSU y súper cerca de entrar a la U, sí lo veo cómo una opción; de hecho es mi Plan A. Pero mis papás me dijeron “¡Olvídalo! No vas a estudiar teatro.” Ok… entonces estudiaré Periodismo. Al principio pusieron algunos peros también, pero qué diablos, no hay otra cosa que me guste.

Por mucho tiempo me convencí de ello. Le busqué el lado positivo y afortunadamente, lo encontré. Pero hace poco, me desmotivé completamente. Es cierto que me fascina leer, escribir, opinar, etc., pero el Periodismo es mucho más que eso. Tiene un campo laboral súper amplio y sería suerte no más quedar trabajando en algo que se relacione con lo que verdaderamente me gusta. Y en el teatro la cosa no es así; todas las posibilidades de trabajo me encantan, me vuelven loca, las amo. Para mí, ¡el teatro es lo máximo! Ya no me veo estudiando otra cosa.

Les volví a decir a mis papás, pero su respuesta fue la misma y no hay forma de que la cambien. ¡Qué contrariedad! ¿Qué voy a hacer?… Lo que tenía pensado al principio supongo; estudiar Periodismo y después Fotografía, y mientras lo haga, meterme en el taller de teatro de la U y cuando salga, probar suerte en eso también. Aunque no pueda estudiarlo, no me alejaré de lo que verdaderamente me apasiona, jamás. Mi profesora de danza me apoya, y siempre lo ha hecho. Mi madrina, la mamá de una prima que estudia teatro y esa misma prima, también lo hacen. Mis amigos me apoyan. Con eso me basta. Incluso si nadie lo hiciera, no me importaría; es lo que me gusta y no necesito que nadie lo haga para desempeñarme en lo que amo.

Tal vez mi papá pierda plata de más en la U. Si me va bien, tal vez jamás trabaje ni use mi título de Periodista, pero qué más da. Mi papá es duro como roca.  Pero sé que lo hace porque me quiere y quiere mi bien.

¿A ustedes les costó elegir su carrera? ¿Contaron con el apoyo de sus padres?