Mil soles espléndidos, un libro que me dejó sin aliento

Un libro para remecerse y reflexionar

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La semana pasada fui hasta una librería sin tener claridad de lo que quería comprar. Pregunté por uno que me han recomendado mucho “Cometas en el Cielo” de Khaled Hosseini, pero estaba agotado. Me recomendaron otro libro del mismo autor “Mil soles espléndidos”, explicándome que era la historia “de dos amigas”.  Tenían razón, pero es una historia muchísimo más compleja.

Debo decir que de todos los libros que he leído, y créanme que he leído muchos, este es uno de los mejores, mínimo en mi Top Five personal.  Así fue como el jueves, durante las 6 horas de viaje que hice a Concepción para titularme, me lo leí completo y lloré a mares. Sí, les advierto que leerlo es super fácil, te dejas llevar por la historia y quieres saber mucho más, pero al menos a mí me partió el corazón. La historia te adentra en la vida de las mujeres afganas, sometidas y sufridas, pero también con expectativas, y cómo un marido desgraciado puede matarte lentamente, primero espiritualmente, tal vez muchos años antes de acabar contigo. Es una historia de maltrato, de dolor, pero también de amor, ternura y de sacar lo mejor de nosotras.

Al leerlo me puse en su pellejo y me sentí agradecida. Feminista como soy, la realidad que viven las mujeres islámicas me parece inconcebible. Sometidas a la voluntad de un marido, cubiertas de pies a cabeza, de forma inhumana, sin poder siquiera ver bien. Pero a la realidad afgana debes sumarle también el dolor de la guerra que va liquidando a todos tus conocidos.

El libro narra en forma paralela la historia de dos mujeres de crianzas muy diferentes. La primera Mariam, es una harami, una bastarda, ya que su padre- que ya tenía a su haber 3 esposas-, se mete con una de sus amas de llaves, y luego la instala en una choza en medio del campo, donde la niña se cría despreciada incluso por su propia madre, generando una adoración por el padre que sólo le dio migajas y que a los 15 años la casó con un zapatero tosco de 45, que se encargaría de terminar de joderle la vida a la pobre.

En tanto, Laila, es una joven 17 años menor que Mariam, bella y llena de ilusiones. Con un padre educado y que espera que ella salga adelante, gracias a las libertades- para las mujeres- que otorgaba el regimen comunista. Laila estaba destinada a hacer grandes cosas. Enamorada desde pequeña de su amigo Tariq, su vida, en medio de la guerra, aún estaba llena de alegrías. Hasta que terminan por morir todos los que ella ama. Sola, embarazada y rescatada por Mariam y su marido, que evidentemente la pretendía, Laila debe tomar una decisión de madre, y casarse con este viejo de ahora unos 60 años para proteger a su bebé.

Desde entonces Laila y Mariam comienzan una extraña relación desde el dolor y el sometimiento que viven. Aprenden a hacerse fuertes, y entre ambas volver a soñar en un futuro mejor. A pesar de las palizas, los desprecios, las violaciones, las humillaciones, la guerra, las privaciones a educación, salud, son como madre e hija.

En fin , un libro maravilloso que emociona y les recomiendo completamente. Al menos a mí, me tiene pensando bastante, investigando más la realidad de las mujeres afganas, preguntándome bajo qué circunstancias del destino tuve la gracia de no nacer ahí y dar las gracias a Dios de que a mi edad me siento aún una niña recién comenzando a vivir y no la madre de varios hijos y con apariencia de abuela, con varios dientes menos y constantemente golpeada, sin expectativas, sin amor, sin derechos, sin poder desarrollar talentos… casi sin poder respirar.