No es tan fácil no hacer nada

La máquina del deber me atrapa

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No sé si les he contado, pero me cuesta mucho hacer las cosas que me gustan. De hecho me cuesta descubrir las cosas que me gustan, porque siempre pongo por delante el deber y lo que “tengo” que hacer, o los “pendientes”. Incluso muchas veces cuando me toca esperar o andar en metro y no dispongo de un libro, comienzo a anotar las cosas que tengo que hacer.

Dicen que soy buena en ello; porque  organizada a más no poder, nunca tengo problemas de plazos para presentar papeles, certificados. Mi pieza siempre está ordenada, y la “lata” no es una excusa válida para mí para dejar de hacer algo.

A veces pienso que muchas de las cosas que hago en realidad no son obligaciones, sino que yo elijo hacerlas porque quiero; sin embargo, de una u otra forma siento que son cosas que uno “tiene” que hacer. (Hacerse mantención corporal, ordenar el clóset, etc.) Algunas disfruto haciéndolas, otras no tanto, sin embargo no hay sonido más lindo que el “tic” o el “check” de una lista; no hay mayor satisfacción que tener la lista completa.

Y es cuático porque lamentablemente, para muchas personas, preguntarse qué les gusta hacer no es siquiera una posibilidad, pues tienen obligaciones  y responsabilidades mucho más grandes. Por eso agradezco la oportunidad de tener la posibilidad de tener algún hobby, sólo que no lo aprovecho.

¡Qué terrible! Pensarán algunos. En cierto modo es así; porque como siempre hay algo que hacer, nunca se termina la lista de “deberes” y las posibilidades de agotarse y estresarse son infinitas. Me imagino que a varias les ha pasado, que no sólo quieren hacerlo todo; sino que también quieren hacerlo todo rápido y perfecto.

Por lo mismo, me es muy difícil hacer nada; el otro día les contaba que veo tele sólo si estoy con alguien o si estoy con alguna actividad paralela. Suelo desesperarme cuando no tengo nada que hacer; me siento un poco inútil y por lo mismo – como siempre estoy haciendo lo que “tengo” que hacer, me ha costado descubrir que es lo que me “gusta” hacer. En eso estoy. Por lo pronto, pego en cartulinas recuerdos de viajes, para en algún momento imprimir las fotos correspondientes y hacer álbumes.

Imposible, lo sabemos, pero no por eso no lo intentamos. Por suerte este último tiempo, de a poco, he podido ir aprendiendo que aunque está bien no ser flojo, que ser organizado ayuda, y las cosas bien hechas dan frutos, eso no es lo único en la vida. También hay que pasarlo bien, relajarse, descansar, hacer cosas entretenidas o simplemente no hacer nada.

¿Les ha pasado alguna vez?