Ya no hago zapping

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Nunca había sido demasiado tevita. Hasta hoy. Fui criada en un ambiente de cero flojera, donde ver televisión no era en sí una actividad. Ver tele, y sólo ver tele, era perder el tiempo.

Por eso, siempre que veo tele, lo hago “mientras” hago otra actividad. Llego a la casa, prendo el televisor, cierro las cortinas, me saco los zapatos, cuelgo el abrigo, vacío la cartera, ordeno la ropa para el día siguiente, cambio la cartera. Antes, la apagaba, comía, me lavaba los dientes, me sacaba el maquillaje, me ponía piyama y a la cama. Revisar el mail, chatear un poco, apagar el computador y la tele, leer un rato. Dormir.

Esa ha sido mi rutina por mucho tiempo. Entre medio, a veces salía, iba al gimnasio u ordenaba el clóset. Lo malo de eso, es que elegir el canal era una tarea que en sí demandaba tiempo; muchas veces demoraba varios minutos en encontrar un canal que no estuviera en comerciales (para cachar lo que estaban dando), que estuviera dando algo que me gustara y que no tuviera la mala pata de que justo estuvieran repitiendo lo que ya había visto.

Un promotor o promotora grupiento, se aprovechó del escaso tiempo y avanzada edad de mi padre, que le hizo sabio de no gastar tiempo en cosas “No importantes”.  Le prometió que el servicio de televisión por cable que le ofrecía era el mejor. Que iba a tener muchos canales en alta definición, y todos los de documentales que a él le gustaban. Lo contrató.

Llegó el día de la instalación, seguido de una “capacitación” a la que tuvimos que ir todos los habitantes del hogar. En ese momento vivía con nosotros mi primo, que también acudió. Nos explicaron el sistema de búsqueda de programas, grabación, recuperación de las grabaciones y todo lo necesario para utilizar nuestro sistema con pausa en vivo, grabación y programación de grabaciones de mis programas favoritos.  Supuestamente todos entendieron. Jamás fue así.

Hasta el día de hoy mis padres sub-utilizan el servicio. No graban nada, no le ponen pausa cuando van al baño para después poder adelantar los comerciales, hacen callar cuando dicen algo importante (en vez de retroceder), se lamentan de no haber alcanzado a ver un programa, de haberse tenido que quedar hasta tarde viendo una película que estaba muy buena y lo peor de todo: Mi mamá vio la mitad de los partidos sin HD, porque se le había olvidado. Además, mi mamá solo ve un canal (nacional) y mi papá en el fondo, le gusta hacer zapping y le gusta ver programas repetidos porque ni siquiera se acuerda que los vio.

Así que si me voy de la casa, le diré que saquen el servicio. Que no les conviene y que están pagando de más. Pero por mientras; me quedo piola. Cambió mi forma de ver televisión. Ya no hago zapping. Ya no me apuro para llegar a ver algo. Ya no me  da lata contestar el teléfono justo cuando está esa escena  definitoria. Ya no tengo que esperar los comerciales para ir al baño; ¡Ya no veo comerciales!. No tengo idea a qué hora –ni estoy segura del canal- donde dan muchas cosas que veo. He podido ponerme al día con series que ya acabaron pero que me gustaron.

Me cambió la forma de ver tele, en serio, hoy en la mañana puse las noticias (se me ha olvidado programarlas para que se graben) salieron comerciales y la quise adelantar.  Tampoco veo el fútbol, ni los juegos de azar que no compro, ni las notas de color.

Es heavy, porque a veces sí se me olvida esto –las pocas veces que estoy viendo tele y haciendo nada- y me quedo como lesa mirando los comerciales.

Pero en general, prácticamente no veo nada que no esté pre-grabado. Hay días en que tengo más tiempo y me dedico a “revisar” si ya vi los programas (porque a veces se graban capítulos repetidos); hasta llegar a encontrar alguno y no verlo.

La primera vez que caché de esto, fue una sesión de Baby sitter con mis sobrinas. Mi hermano había recientemente adquirido la maravillosa “Cajita” y pude pausar la película para ir a buscar helado, más helado y al baño. Quise demasiado tener la cajita milagrosa.

¿Ustedes, lo utilizarían o lo sub-utilizarían?