Lauryn Hill en Chile, falsas expectativas

El público tuvo que esperar más de una hora y la presentación no fue satisfactoria.

Foto: Rock and Pop

El jueves pasado mientras todos comenzaban a celebrar las Fiestas Patrias en Chile, yo me arreglaba para asistir al concierto de Lauryn Hill.

Llegué una hora antes del comienzo, mi boleto era para cancha así que mi posición dependería de los minutos antes o después que me instalara. Quedé unas ocho filas hacia atrás. Relativamente cerca. Mientras esperaba, recordaba todos esos años escuchando su música, viendo los videos, cantando sus canciones en la fiestas cuando se me subía el alcohol a la cabeza, juntas a con mis amigas gritando por las calles “¡Oh la la la!”.

En el tributo a Bob Marley hace cerca de ocho años Lauryn nos entregó un espectáculo que dejó mucho que desear, con unas cuantas canciones acapella y el público quedó muy insatisfecho con aquella presentación. Entonces esta vez el concierto prometía ser el reencuentro de la artista con los chilenos.

Pero esperábamos y esperábamos a ver que Lauryn apareciera cosa que no hizo a la hora acordada. Pasaban los minutos y el público enardecido gritaba su nombre sin que nadie apareciera en la escena. Había poca gente en el Arena no alcanzaban a completar la cancha y qué decir de las galerías y palcos. Probablemente la demora en el espectáculo se debiera a esto. Quizás Mrs. Hill no estaba dispuesta a cantar para poca gente, eso probablemente nunca lo sabremos. Pero para el público fue una total falta de respeto la demora. Además de nosotros que esperábamos de pie, sus propios músicos fueron insultados por querer confundir a los asistentes haciéndoles pensar que la cantante saldría pronto, cosa que nuevamente no ocurrió.

Después de una espera de más de una hora y treinta minutos -de pie y sin contar la hora extra que esperamos por iniciativa propia- Lauryn salió al escenario envuelta en un chal largo y con un peinado o peluca (no lo tengo claro) que no nos dejaba ver su rostro por fin comenzó a cantar sus temas más conocidos como Ex factor y Lost Ones con ritmos de funk antiguo sin un ni un poco de hip hop en su ritmo. La letra seguía siendo la misma, pero queríamos rap no dance.

Algunas canciones como “Doo Wop (That Thing)” o “Killing Me Softly” las interpretó como la conocemos y no puedo negar que hubo una energía potente en varios de los temas pero en general su voz no alcanzaba los tonos y la banda sonaba acoplada.

Así pasaron los minutos y creo que de repente tuve la suerte de estar atenta a un momento en el que Lauryn Hill levantó la cabeza y nos dejó ver su rostro el cual muestra que los años han pasado y que ya no es la joven que cantaba en los teatros de Nueva Jersey.