(092) Carolina Herrera, nacida para triunfar

Comenzó su carrera como diseñadora a los 40 años y se convirtió en una de las artistas del diseño más influyentes del mundo.

(c) Robert Mapplethorpe

Proviene de una familia acomodada de Venezuela, fue la primera mujer de su familia en divorciarse y volverse a casar, antes de ser diseñadora ya era considerada una de las 10 mujeres mejor vestidas del mundo, comenzó su carrera de diseñadora a los 40 años y se convirtió rápidamente en una leyenda de la moda.

Carolina Herrera nació el 8 de enero de 1939 en Caracas (Venezuela), como buena hija de terrateniente nunca le faltó nada y su conexión con los caballos era muy estrecha. Creció con muchísimas comodidades, al punto que a los 13 años viajó a París con su abuela para asistir a algunos desfiles de temporada. Pero fue la presentación del diseñador español Cristóbal Balenciaga la que le llamó particularmente la atención. Aunque faltarían más de 30 años para que ella misma se convierta en una diseñadora de elite, es en este desfile donde la alta costura la seduce.

Al alcanzar la mayoría de edad se casó con Guillermo Behrens Tello, quién también de una familia adinerada y con quién creía que pasaría el resto de su vida. Pero ocho años después se dio cuenta que no podía seguir su vida junto a Guillermo y decidió divorciarse, es así como se convierte en la primera mujer de su familia en terminar un matrimonio, situación que causó gran tención en la sociedad de la época. Pero Carolina era una mujer decidida y fuerte, sin miedo al estigma de la sociedad.

Este es el momento en el que debe buscar trabajo y comenzar a valerse por si misma, a pesar de ser apoyada económicamente por su familia, Carolina sabía que tenía potencial y decidió explotarlo. Después de mover hilos entre sus contactos fue contratada como relacionadora pública de Pucci, es así como volvió a relacionarse con el mundo del diseño de vestuario.

Unos años después se enamoró de otro aristócrata, Reinaldo Herrera, con quién se casó en 1968. De aquella relación, que aún perdura, nacieron sus cuatro hijas. La joven tenía una vida perfecta llena de amigos, reuniones sociales, un par de retratos realizados por Andy Warhol y varias celebridades a su alrededor, se perfila como una socialité moderna y elegante. Pero algo le faltaba.