Low Profile: Marcelo Pertier, director de teatro

Marcelo Pertier es un artista de tomo y lomo, con 30 años ha dejado huella en el teatro y en la televisión nacional, hoy abre una nueva puerta en su camino artístico, pero esta vez bajo el alero de las artes visuales “La Mirada Que no Ve” es el nombre de la exposición con que debuta este 7 de julio y que ya ha despertado interés de reconocidos nombres del circuito local.

Marcelo, principalmente se te conoce por tus trabajos en dirección y actuación, esta nueva beta en la pintura, ¿es algo que siempre ha estado presente o es un primer paso a desarrollar?

Estuvo presente desde chico, siempre pinte. Como a los 12 años pintaba en oleo, pero de pronto deje de pintar en la adolescencia hasta ahora que retome, me acuerdo que de pendejo me pasaba la noche en vela pintando, es divertido volver a hacerlo, siempre la pintura es intensa como todo proceso creativo, sin intensidad no se puede crear, es como principio de algo que me encanta ya que siempre estoy pintando.

Como concepto, ¿Cómo defines a La Mirada Que No Ve?

La mirada que no ve tiene que ver específicamente con lo que es: Una exposición. Me encuentro en medio de un proceso creativo y personalmente paso gran parte del tiempo en ellos, son parte de mi vida, mi manera de procesar. Con respecto a las obras, todo partió con el ejercicio pictórico y el desafío de retratar, me fui como un tubo en eso y a través de ese juego fueron surgiendo personajes que me empezaron a atrapar con las miradas suspendidas en el tiempo, así nace la serie, no tenía interés por los retratos específicamente, creo que es interesante, me siento conquistado por ese espacio lleno de seres suspendidos que en el fondo es como si los atraparas.

¿Cuál ha sido el feedback que has tenido de los que han visto tu trabajo?

Ha sido súper positivo , para mí el trabajo está lleno de espontaneidad y la gente alrededor me ha alentado a sacar mi trabajo a la luz, lo que te llama la atención cuando estás en un proceso súper íntimo de creación ya que estoy fuera de todo orden académico.

¿La mirada que no ve pudo haber sido una obra de teatro?

En cierta forma lo es, si piensas cada retrato es un personaje y en cada uno de ellos hay gestos y miradas, es decir, escenas por lo tanto es una serie también llena de teatro, lo hay definitivamente, ahora la forma por supuesto es totalmente diferente, el contenido es más simbólico quizás. Para mí como artista tiene que ver con el uso más alquímico de los materiales, tiene que ver con el plasmar una forma palpable que queda ahí a diferencia del teatro que siempre se desvanece.

12.000.001-K

En el 2006 Marcelo Dirigió y escribió 12.000.001-K, el cual se transformo en todo un éxito en el circuito del teatro independiente marcando casi un hito en el teatro nacional, este trabajo lo llevo de gira a Europa, teniendo una aclamada temporada en el Versus Teatre y L´Antic Teatre, los dos escenarios más importantes de la escena independiente española.

12.000.001-K fue un hito en el circuito teatral independiente chileno, has pensado volver a dirigir y escribir algo similar o ya te estás alejando de esas aéreas.

No para nada, de hecho ahora estoy dirigiendo y escribiendo obra con la Compañía Engranaje que está siendo bastante interesante  y me tiene muy contento, aparte estoy escribiendo otra obra que por el momento lo mantendré en el absoluto silencio (risas), y además desarrollando proyectos teatrales como actor

En tu opinión, y mirándote a ti, te parece que es viable para un artista chileno desarrollarse en distintas áreas a la vez?

Me parece que sí, con ganas se puede hacer todo en la vida, sería fantástico y necesario que hubiera un mayor apoyo para el arte y la cultura. Creo que hay que atreverse a  jugar, hacer, probarse e indagar como artista, en general las personas solemos quedarnos en un lugar conocido que nos acomoda, siempre es bueno abrir nuevas posibilidades y rodearse de nuevas cosas. Obviamente el sistema no te acoge de la mejor manera, los apoyos gubernamentales y de empresa privada son bajos, pero pese a eso cuando uno realmente tiene la convicción de hacer algo, finalmente se llega a puerto igual.