“Alice in Wonderland” me dejó con gusto a poco

Faltó más Tim Burton y menos Disney.


Después de prácticamente un año de espera tuve la suerte de ver la última locura de Tim Burton una semana antes de su estreno. Ya mi ansiedad no daba más. Pero cuando salí de la sala una fuerte sensación de inconformidad me envolvió.

Hace varios meses que alimento las ganas de ver esta película, desde que mi amigo David me contó del proyecto que tenía el director de El Joven Manos de Tijera y Sweeney Todd, entre otras. Ese momento fue como una iluminación que vino del cielo. Mucho tiempo, posts y agua han corrido bajo el río, pero hoy pude estar a punto de saciar ese hambre de “Alice in Wonderland” o “Alicia en el país de las maravillas”. El problema es que definitivamente, quedé insatisfecha.

La película pareciera que está dirigida a un público joven, muy joven. Niños, en realidad. Con una historia más que ligera y actuaciones que bordean la normalidad o lo que hemos visto en cientos de otros films. Lo más rescatable a mi gusto son los paisajes creados por Burton, donde se reconoce el ambiente lúgubre en algunas escenas. Pero no existe la incertidumbre ni el suspenso característico de este director -al que por cierto casi idolatro-. Me duele decir esto porque soy fan del creador y más aún de Johnny Depp pero de verdad, ambos me decepcionaron.

Pareciera que Burton al trabajar con Disney hubiese estado reprimido de expresar su rebeldía, su tono para decir las cosas y se quedó en lo que decía el contrato. Y Depp era una extraña mezcla de Jack Sparrow y Edward, el loco y el freak tierno enamorado. Mmm… No me gustó.

Sin embrago, Helena Bonham Carter, tiene todo mi respeto y admiración después de este film. Su personaje e interpretación se roban la película. Se siente su ira, envidia, tristeza e ingenuidad juntas. Increíble actuación.

Respecto del 3D, les puedo decir que es mi primera experiencia en este formato. Al parecer, tenía expectativas demasiado altas. Antes de comenzar la película típico que aparecen imágenes de las empresas que colaboraron en su desarrollo, producción, etc. Derepente apareció una calabaza que se me acercó hasta la punta de la nariz y me hizo temblar. Sin embargo, al comenzar el film no volvió a pasar nada de eso. Es cierto que la profundidad de campo es más notoria y los colores se potencian, pero eso mismo lo hizo Jean-Pierre Jeunet con “Amélie” en el 2001 y sin 3D.

Creo que Burton debería crear su propio estudio y productora, me niego a pensar que el error es de él. Hemos visto grandes obras que, personalmente me han dejado babeando. Pero estoy segura que en esta oportunidad no pudo ser él mismo. O quizás el experimento del 3D se lo comió y no lo dejó enfocarse en lo que realmente le importa a su público, a sus seguidores, ese extraño sentido del humor y forma de ver la vida que lo sacan a uno de la realidad aunque sea por 90 minutos.