“La Nana”: Imperdible

Vimos la última película de Sebastián Silva. Con “La Nana” se consagra como director.

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¡Raquel, Raquel, Raquel! gritan los niños para que la nana salga de la cocina y así cantarle cumpleaños feliz. Muy tímida entra al comedor donde están los patrones. Recibe abrazos, regalos y sonrisas. Está feliz.

Me invitaron a ver la película chilena que más ansiedad ha causado este año a los aficionados al cine. “La Nana”, de Sebastián Silva, representa la realidad de millones de mujeres en el mundo. Sin embargo, tiene algo especial que te envuelve durante las casi dos horas que dura el film.

Llegué al cine con alguna idea de lo que probablemente vería. Conozco muchos personajes de Catalina Saavedra, de hecho la sigo con especial interés desde que actuó en “Adrenalina”; “Killer loco, Killer”. Pensé en una historia principalmente cómica que es lo más representativo de Catalina. Pero desde el primer minuto de “La Nana”, sentí un sobrecogimiento total. Vi tanto amor, complicidad, temores, secretos, enigmas, angustias que en un momento me di cuenta lo involucrada que estaba con la protagonista. Si ella reía yo también, si estaba triste yo también, quería ayudarla, estar con ella, traspasar la pantalla para acompañarla y decirle que la vida es bella y el mundo gigante.

No puedo dejar de felicitar a Mariana Loyola por su buenísima e ineludible interpretación de la nana Lucía. Su personaje es tan relevante en el cambio de actitud de Raquel que la podría definir como la nana salvadora que entrega el apoyo que cualquiera necesitaría.

Esta película tiene una cantidad de situaciones ricas en valores y lo principal, realidades. Me llamó considerablemente la atención lo real que son los momentos en familia, las discusiones, las alegrías. Me saco el sombrero frente al espectacular elenco, con actuaciones limpias, sinceras y comprometidas, me hicieron llorar y reír a carcajadas.

Pienso en las aprensiones de Raquel, en la sobreprotección a los patrones, las infinitas desconfianzas y veo sus ganas de aferrarse a lo único que le da alegría, empeñándose en ignorar que otro mundo existe. Y pienso en cómo nosotros, todos, también lo hacemos y nos empecinamos en creer que lo que conocemos es lo único, y admiro a quienes logran desarraigarse, desprenderse, ser libres y completamente felices.

Cuando la película terminó, se encendieron las luces, tomé mis cosas y salí con una sensación de esperanza. Podría haber tomado el Metro y meterme de cabeza a mi rutina, sin embargo, preferí caminar, y darme un tiempo para valorar mi vida.

Lee la entrevista exclusiva de Belelú a Catalina Saavedra.

También puedes ver el trailer.