“Catalepsia” de Antonia Cruz

Cuándo Desde el 14/04 hasta el 9/05Horarios Lunes a Viernes de 9:30 a 20:00 hrs. Sábado de 10:30 a 14:00 hrs.Dónde

[ficha]Muestra de Sala Cero pone en tela de juicio las convenciones de la historia del arte.

Antonia Cruz presenta sus obras bajo el título de “Catalepsia” del 14 de abril al 9 de mayo.

Santiago, abril 2009.- Del 14 de abril al 9 de mayo se presentará en la Sala Cero la muestra titulada “Catalepsia” que reúne las obras de Antonia Cruz que se hace cargo de la imposibilidad y, por medio del montaje fotográfico, reelabora un imaginario canónico tomando obras del arte chileno decimonónico.

Esas obras son fragmentadas, resquebrajadas y disueltas por medio de un proceso investido por la tecnología, hasta fundirlas con otro cuerpo cadavérico o sintético como el maniquí. Logra así, un efecto de contraste que busca una sutil consonancia. “Es difícil -si no imposible- sustraer todo aquello que de la tradición subyace en el arte contemporáneo. Sobre todo, porque ya no es sólo la cita es la que interviene la obra, sino que la misma obra es la que es intervenida para crear un nuevo cuerpo”.

En su obra, no hay un deseo de acceder a aquella unidad armónica. El todo se entiende en sus partes como una suerte de disposición de elementos superpuestos en permanente descalce. El significado emana de aquella dislocación, una leve distorsión que resemantiza los cuerpos citados.

Se produce una suerte de extrañamiento que, a la vez, afecta la percepción, juega con una suerte de engaño al ojo, que por medio del montaje es capaz de crear una distancia de aquel rostro que nos es cotidiano, sin alejarse completamente de él. Se sitúa en un espacio que enfrenta la certeza de la fotografía como captación certera del mundo y la incertidumbre de un montaje que bordea la caracterización de lo humano, roza caracteres monstruosos, produciendo un una discordancia en el aparato perceptual en tanto el espectador se ve enfrentado a un retrato que no es más que fragmentos de un otro irreconstruible, una alteridad con tintes siniestros que inquieta en su pasividad onírica.

Antonia Cruz se enfrenta a la transgresión, al límite entre el desagrado y la pulcritud, naturaleza y técnica deforman y conforman el cuerpo hasta que éste pierde su individualidad, se trasviste y sobreviste en el gesto del montaje fotográfico, como multiplicidad de superficies, transparencias y opacidades. La artista mira críticamente las convenciones de la historia del arte, ve la historia como cuerpo inerte resquebrajado e invadido por el tiempo, la historia como cuerpo en el que se imprimen fragmentos de rostros olvidados.