La Renga

cuando: Miércoles, 18/01 (21:00)dónde: Court Central Estadio Nacional (Av. Grecia 2001, Ñuñoa) precio:$10.

[ficha]No sólo la poesía es intraducible; a veces también los fenómenos comerciales. El caso de La Renga es el ejemplo más reciente de una fiebre argentina por el rock más crudo que antes ha favorecido a bandas como Las Pelotas o Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota: grupos que a un lado de los Andes son grito, plata y fama; pero que aquí deben buscarse pubs como La Batuta si es que quieren realizar algún tipo de promoción internacional. Tiene que ver con una estética y con una garra profundamente enraizada en la sensibilidad rockera trasandina, y que jamás ha podido corresponderse en un país, como Chile, irremediablemente destinado a la balada y lo melódico. Es antipático aproximarse a un disco con un análisis previo como éste, pero resulta inevitable si quiere comprenderse a cabalidad el espíritu que motiva a una banda como La Renga, exitoso conjunto bonaerense formado hace unos quince años y con una discografía de diez títulos. Es rocanrol muy básico, guiado la mayoría de las veces por los dogmas del punk, rudo en la voz de Chizzo, y con versos de tintes sociales según las convenciones más conservadoras de lo que debe ser la “conciencia rockera”. Las palabras que más se repiten en estos versos son “destino”, “memoria”, “huella”… uno se hace rápido una idea de la escuela política que inspira a estos bien intencionados pero bien aburridos textos. Musicalmente, el molde rockero de las canciones corresponde también a los tópicos de rock duro, con inicios a veces calmos para luego explotar en ruido (“La razón que te demora”), solos desatados de guitarra eléctrica y batería (“Estado”), ironías contra la religión institucionalizada (“Noche vudú”) y angustia sobreactuada (“Míralos”). Puede ser esta propuesta más válida desde una perspectiva social que musical. Ahí están las miles de copias de venta y el fervor en sus recitales. Pero, a este lado de la Cordillera, es innevitable que los chilenos esperemos algo más que un manido rock duro, ¿viste?.

Marisol García para Emol