El Bicho

cuando: Domingo, 20/11 (19:00)dónde: Galpón 6 (Chucre Manzue, ex Oz, Bellavista) precio:$10.000 (General,

[ficha]De armazón flamenco -rumbas, tangos, bulerías- y revestimiento ecléctico -afro, copla, jazz, pop, latin, arrabal- es la primera propuesta discográfica de este grupo “de ningún andaluz”. Lo ambiental de la instrumentación, en la que sobresalen la percusión y los metales, da enfoscado a la construcción, que se sostiene en la personalidad y la credibilidad de lo vocal, aportación del bicho eje Miguel Campello. Las letras, todas ellas plenamente tarareables y de temática filosófico callejera, resultan el papel pintado de la obra.

“Pa’ qué decir si en directo somos palabra”. La sentencia, que se ha convertido en lema de la banda, no podía ser más cierta. El directo de Elbicho es digno de ver, al menos, como curiosidad. Aunque menos depurado musicalmente que en la grabación, el repertorio cobra vida con una escenificación rayante en la performance. El vocalista, jugando con una ambigüedad sexual y artística que abre al máximo el abanico de receptores, centraliza la puesta en escena. Y es que no sólo canta, sino que también baila cogiéndose la falda, brinca, se despelota, hace piruetas circenses, anima a la audiencia, marca el compás con crótalos metálicos, siembra el escenario de muñecas despelucadas… Todo un fenómeno escénico.

Esforzarse en negarlo es inútil. La sombra de Triana es alargada… si bien, podría decirse que pasada por la centrifugadora. Influencias se entrevén algunas más, entre ellas, curiosidades como la canción española o el trompeteo de los gitanos de la cabra. La instrumentación, en general, rezuma episodios básicos del pop rock de los sesenta en adelante, sin más complicación ni alarde. Y llena… y entretiene. Fanatismos al margen, que haberlos haylos ya, un concierto de Elbicho fluye sin aburrir. El rodaje previo se masca no sólo en el ritmo de la actuación, sino también en lo que arrastra a estas alturas. Colas a prueba de pacientes, aforos a rebosar, canciones coreadas desde la primera frase, gritos, palmas, jaleos… Vender cuatro mil copias en un par de semanas sin haber comenzado la campaña promocional es épico estando la industria como está. Mucha calle, mucha calle.

Fuente: Mundo Flamenco