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Colombia 24/02/2021

Guilty Pleasures versión TV: pequeños paraísos en pandemia

No, que repetirte Friends y Betty la Fea y amar “Emily in Paris” no está mal: simplemente son formas sanas de cuidarte.

Por : Luz Lancheros

El año pasado, los fans de las series por streaming tuvieron el placer de ver a la familia de Succession pelearse por su imperio mediático, sufrieron con la joven princesa Diana por los abusos del príncipe Carlos y compañía en The Crown, vivieron la tensión de las luchas de las feministas de la Segunda Ola en Mrs. America… sí, joyas insuperables. Pero si hoy mismo vas a ver “los más vistos” en Colombia te encontrarás que una telenovela de hace más de veinte años, donde una fea llega a quedar como presidente de una compañía de moda y se queda con el galán es la producción más vista. Sí, “Yo soy Betty, la Fea”, a pesar de ser retransmitida más de una vez en toda Latinoamérica en estos tiempos de pandemia (Tv Azteca la transmitió el año pasado, por ejemplo ) ,es la producción número uno. Y a pesar de que ya nos sabemos el final, de que criticamos los mecanismos de su tiempo y también las actitudes de sus personajes, nos la seguimos viendo y reímos con las andanzas de “El Cuartel” y los logros de Betty los celebramos como si fueran nuestros. Pero, ¿por qué, con tantas joyas televisivas que tenemos al alcance de la mano?

Ahora, piensa en las series actuales. Sí, probablemente, dirás, estas series no son para todo el mundo, y que el tiempo pondrá a cada una en su sitio. Quizás tengas un prejuicio esnob al respecto, o lo tenías antes de ver a Emily Cooper, interpretada por Lily Collins en “Emily in Paris” con esos outfits medio kitsch en un París ideal para unos pocos donde nunca pasa nada malo y todo el mundo come y se viste elegantemente y te enamoraste. La serie, que fue despedazada por medio mundo, fue exitosa para octubre y noviembre del año pasado, siendo la segunda más vista por la plataforma. La misma cosa ocurrió con  Bridgerton, una especie de “Gossip Girl” combinada con “Orgullo y Prejuicio”, que deslumbró con su vestuario y con el Duque de Hastings, que hizo las delicias del público femenino y que fue interpretado por Regé Jean-Page. Según datos de la plataforma, la serie fue vista por más de 82 millones de hogares en todo el mundo. ¿Por qué estas series, con elementos tan escapistas y conocidos, fueron tan populares? ¿Por qué a pesar de sus defectos la gente las ama y las defiende? Quizás por la misma razón por la que fueron creadas: para escaparnos de una realidad agobiante. Y qué mejor mecanismo que ese para cuidar la salud mental.

“Después de este año tan difícil, pasa algo  que pasaba antes de la pandemia y es que no todo el tiempo uno tiene la capacidad de atención y energía para involucrarse mental y emocionalmente con una serie, por lo que las series aclamadas por la crítica y que ganan premios exigen mucho del televidente. Por eso hay que estar mirando la pantalla, concentrados, para ver los pequeños detalles, como en Mad Men, por ejemplo. Pero hay otros productos, como realities y series que siguen fórmulas conocidas, que no requieren tanta atención y puede llegar a ser muy relajantes, porque puedes ponerlas y con nuestro cerebro cargado de estrés, es muy necesario ver algo en lo que no se requiera tanto esfuerzo. Ahora, cualquier cosa que te pueda dar felicidad por unos minutos y te deje de hacer pensar en la realidad y qué va a pasar, es bienvenida. Hay series que se sienten como una caricia en la cabeza”, le explica a Nueva Mujer la crítica de televisión Juliana Abaúnza.

Juliana, como muchos de nosotros, ama repetir series. Entre su lista hay varios hitos de los noventas y dosmiles, como Buffy la Cazavampiros, Seinfeld, Friends, Gilmore Girls y Supernatural. Y expresa este hábito como algo común y sano: “Repetir series es algo que he hecho toda mi vida desde antes de la pandemia, porque brinda confort y seguridad en momentos de incertidumbre colectiva que aún vivimos. Entonces,  siento que es lo más normal del mundo refugiarnos en lo que conocemos y nos hacen sentir bien. Empezar una serie nueva que tal vez no sabemos sea buena o no, pues puede agregar más ansiedad a nuestras vidas. En cambio al verme 30 veces Buffy sé que esperar. Es tener una manta de seguridad que  que te dice que va a pasar. El mundo afuera puede dar miedo, pero en la serie sabes qué va a pasar. Es un mecanismo de defensa, normal y saludable”, expresa.

Si te gusta, no sientas culpa

Ahora, para gustos, los colores y  los formatos y películas que amamos ver y repetir, hacen parte de nosotros. Y ya es momento de dejar de sentirnos inferiores porque no nos gustan ciertos productos aclamados culturalmente, ya que ver lo que nos gusta, y más ahora, nos hace sentir bien con nosotros mismos. ¿Que no entendiste Wandavision aunque Elizabeth Olsen y Paul Bettany se vean adorables? Pues cambia a otro formato. ¿Que te da pereza ver esa nueva serie de la que todos están hablando y prefieres ver otra vez la segunda película de Sex and the City , donde cuatro mujeres en sus cuarentas con todo el dinero del mundo se van al Medio Oriente? Gózalo, sueña un rato.

Si te aburre “Dark” y prefieres ver por enésima vez a Beatriz Pinzón Solano triunfando en Ecomoda o a Don Draper tomando whiskey en su oficina, hazlo. Es hora de quitarse las etiquetas, y más si vienen de prejuicios culturales. “No creo en guilty pleasures, existe el termino, pero trato de no usar el término en mi vida porque no me gusta sentir culpa por las cosas que disfruto. Siento además que muchas veces tendemos a calificar como sociedad, así, una cosa que tiende a ser más femenina que masculina.  Generalmente, son las telenovelas y series hechas para “mujeres”y lo masculino es tomado como “lo serio” y lo “complicado”. Hay un factor de machismo con el que no estoy de acuerdo, entonces trato de no calificar a las series, trato de no sentir culpa cuando veo ciertas cosas y hago lo mismo que con la comida: aceptar que hay distintos tipos de cosas que puedo meter a mi cuerpo y así, hay cosas más prestigiosas que otras, pero no significa que sean superiores. Trato de ser consciente de cuándo y cómo las consumo, pero sin culpa”, expresa Juliana Abaúnza.

Así que ve otra vez al mundo de Emily Cooper y Beatriz Pinzón o al Central Perk, si eso te hace feliz. Ver cosas conocidas, bellas y que nos hagan escapar solo es un tema que nos atañe a nosotros mismos y a los refugios que creamos en medio de tiempos dignos de Dark, Black Mirror u otra serie o película que en este momento quieras cambiar por algo más feliz.

Bridgerton llegó a más de 82 millones de hogares en todo el mundo.