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/ Gonzalo Ramírez. Foto: @gonzaloramirex
Chile 15/04/2021

La triste pérdida que enluta a Gonzalo Ramírez: “Llegaste al final de tu viaje”

El animador perdió a su perrito quien lo acompañó por 12 años

Gonzalo Ramírez, animador del “Buenos días a todos” compartió el duelo por el que está atravesando al perder a su perro Blanco quien falleció recientemente luego de acompañarlo por 12 años.

“Llegaste al final de tu viaje. Gracias por acompañarnos 12 años. Sé que seguirás cuidándonos. Ahora en algún lugar. Ahí. Donde nos esperan los que amamos y han partido”, escribió el comunicador en su cuenta en Instagram.

Ramírez compartió el adiós de su gran amigo fiel el cual fue un obsequio que le realizó su amigo y compañero, Felipe Camiroaga.

La postal conmovió a sus seguidores quienes le enviaron mensajes de ánimo y fuerza.

“Todos lo Perrunitos se van al cielo y te esperan al inicio del arcoíris”, “Creeme… ellos siguen acompañándonos, siempre están presentes”, “Un abrazo enorme hermanito, fue un tremendo compañero”, le expresaron.

Así llegó Blanco a la vida de Gonzalo Ramírez

Su compañero perruno llegó a su hogar luego de que Camiroaga le obsequiara la mascota a su esposa, así lo contó hace algunos meses en uno de las transmisiones del  “Buenos días a todos”.

Blanco era de raza Bulldog francés y fue justo después que el recordado animador viajara a España por la muerte de su madre cuando lo recibieron.

 “Ella (mamá de Felipe) tenía una gran amiga que era criadora de estos perros en Tenerife y campeones muy finos y qué se yo, entonces Blanco era hijo de ellos”, dijo Gonzalo.

El periodista contó que al llegar parecía un peluche y a pesar de que no fue bien recibido por las mascotas de Felipe, la familia lo acogió con mucho amor.

“Blanco cuando llegó era pequeño y estábamos en la parcela con la Paloma y llega en un canasto y parecía un peluche, entonces la Paloma lo mira como ese gato de Shrek, pero era un regalo como para los hermanos, pero los perros grandes de Felipe le empezaron a pegar”, agrego.

Hoy lamentan su muerte y se quedan con un amargo sin sabor pero con los grandes recuerdos de su compañía.