Chile

Francisco Dañobeitia recuerda su papel en “Papá a la deriva”: “El texto era súper misógino”

El actor de 30 años consideró “misógino” el concepto de la producción que transmitió Mega durante 9 meses

Francisco Dañobeitía

En 2015, un actor recién egresado aparecería en una teleserie de Mega, lo cual para muchos era una especie de cúspide anticipada. Francisco Dañobeitia se consideraba «súper chico» para aquel entonces su intención de saborear las oportunidades que se le presentaban.

El actor fue el más reciente invitado al podcast Impacto en el Rostro, donde reveló parte de su trayectoria en las teleseries nacionales. Una de las que más recuerda es Papá a la deriva, y pese a que su personaje no fue de gran agrado, le permitió adentrarse en los pasillos de Mega.

Francisco Dañobeitia calificó de «misógino» a Papá a la deriva

Con 25 años de edad, el artista encarnó a Felipe Briceño, un cadete de la Escuela Naval que a su criterio «era un personaje muy mal escrito».

«Era como un mensaje para que se generaran situaciones entre los otros jóvenes del grupo», describió Francisco Dañobeitia. Pero su cuestionamiento no solo era para el discordante marinero, sino para la teleserie en general.

“Sentía que el texto era súper misógino y tenía un poco de conflicto con el discurso de la teleserie. Incluso al final, cuando la Camila (Fernanda Ramírez) decide renunciar a su sueño de viajar para poder quedarse con el marino. Todas esas cosas las encontré nefastas”, sinceró el actor.

Por si fuese poco, su arribo a la producción estuvo relacionada con una confusa situación. La edad, a su juicio, y el hambre de éxito, le llevó a estrechar las manos con TVN y Mega, causándole inconvenientes que jamás se imaginaría.

Un «no nos sirves» le echó a morir

Para contar qué fue lo que sucedió, el actor inició afirmando que no tuvo el mejor comportamiento cuando llegó a Mega. «Me porté mal, porque me habían llamado de TVN para hacer un personaje en una teleserie que tampoco le fue muy bien (Matriarcas)».

Pero el mayor error de Francisco Dañobeitia se originó en la carta de compromiso que firmó con la señal estatal, porque tal como él mismo lo describe: «Me tiró mucho más Mega».

«Dije ‘le está yendo la raja al Mega, aquí está la cosa’ (…) pero todo lo que tuvo que ver con la televisión para mí fue horrible”, admitió. Y es que mientras firmaba compromisos con TVN, pactó un acuerdo de manos con Mega para participar en un segundo proyecto tras Papá a la deriva.

Por si fuese poco, el intérprete también estaba en una compañía de teatro y requería «hacer unas funciones de retribución por Fondart (Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes)». Sin embargo, desde Mega le exigieron que olvidara las producciones teatrales.

«Me amenazaron sutilmente de que iba a perder la pega, fue muy desagradable y tuve problemas con la compañía. Estaba súper chico, hoy en día los habría mandado a la cresta”, confiesa Francisco Dañobeitia.

Y precisamente a un mes de terminar su contrato con Mega, la casa televisiva le comunicó que no estaba en los planes para el próximo proyecto. “Me dieron el filo, como ‘no nos sirves en este momento’. Yo me eché a morir, fue horrible». Sin embargo, ahora entiende que «uno es como cifra».

Además del «adiós» que le propinó Mega, una productora le criticó su desempeño en la piel del cadete Felipe Briceño. «Tenía que trabajar más mi caminar, mi forma de moverme, porque era muy femenina, que un marino no podía ser una persona femenina. Hoy recibo esa crítica y me da risa, pero en ese entonces fue súper fuerte que me dijeran eso”, expresó.

Francisco Dañobeitia recibió más amenazas

La «carta de compromiso» con TVN le causó más problemas al actor, sobre todo cuando en la señal estatal se dieran cuenta que estaba haciendo acuerdos con otro canal.

“Me odiaron. En algún momento me dijeron que me iban a tirar abogados. Me odiaron mucho. Yo siento que estaba muy pendejo para saber llevar todo eso. Y las llevé de una forma muy de cabro chico”, asegura.

Con la experiencia que maneja ahora, el famoso admite que nunca hubiese hecho pactos ni compromisos hasta tener claro qué quería para su carrera profesional. «Uno tenía todas esas ilusiones, ideas, estaba egresado recién y tenía mucho miedo de arruinar las oportunidades», dijo.

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