logo
Chile 07/04/2020

Videollamadas: La importancia de mirarnos a los ojos para nuestra salud mental

Hemos pasado varios días sin salir de casa. Si vives sola, con amigos o con tu familia, resulta normal sentirse ansiosa, vulnerable, frágil. Mantener el contacto con tus cercanos, a través videollamadas, es una buena oportunidad para apoyarnos y protegernos.

Por : Javiera García Vilches.

La pandemia del coronavirus nos obliga a resguardarnos para evitar su propagación y disminuir el número de contagios. Es probable que nunca antes hayas pasado tanto tiempo en tu casa y que esto te genere angustia. El aislamiento social, el encierro y la incertidumbre son factores que incrementan los niveles de nerviosismo. Más ganas de comer de lo habitual, deseos de fumar o dificultad para conciliar el sueño, son algunas de las sensaciones que genera la ansiedad o el miedo. Es natural que, en situaciones como la que estamos viviendo a nivel mundial, aparezcan estos sentimientos que son difíciles de controlar.

De acuerdo a lo que explica la sicóloga Patricia Lecaros (patricialecaros.cl), son reacciones que se originan en estados de estrés o de amenaza. “Las personas buscan calma, en muchas ocasiones, comiendo o fumando. El problema es que sustancias o conductas adictivas, como el tabaco, el alcohol, las drogas, las idas al casino, o incluso algunos alimentos, en particular, las harinas, los azúcares refinados y las grasas saturadas, nos dan un momento de placer intenso, pero corto”, sostiene.

Asimismo, la especialista recomienda buscar calma a través de conductas saludables. Por ejemplo, bailando, haciendo yoga, tejiendo, escuchando música o tocando un instrumento. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la conexión emocional con nuestros seres queridos nos relaja. Por eso, mantener el contacto con ellos, a través de mensajes o videollamadas, también se convierte en una buena manera de despejar la mente.

LA IMPORTANCIA DE VERNOS

Cuando el miedo a lo desconocido se hace más presente que nunca, es bueno crear una red de apoyo. En este escenario, las nuevas tecnologías juegan un papel esencial. Aplicaciones para realizar videollamadas grupales son las más usadas, porque permiten interactuar con otros de una forma cercana. Dentro de las más populares para interactuar con familiares, amigos o reuniones de trabajo aparecen Zoom, Hangouts, WhatsApp, Viber, Messenger, Houseparty.

Pía Fierro (@coaching.arcana), coach certificada, explica que mirar a los ojos es uno de los actos más complejos de realizar y, si no lo hacemos, no necesariamente estaremos ignorando o evadiendo a alguien. En ese sentido, existen otras maneras de demostrar que estoy en presencia del otro, como tocar o generar escucha activa. “El contacto visual es sólo uno de los actos que permiten crear o mantener un vínculo. Si naturalmente somos de mirar a los ojos, debemos practicarlo en el día a día con más consciencia, como una verdadera conexión con el otro, no tan sólo como un estímulo”, afirma.

Teniendo en cuenta que las tecnologías nunca reemplazarán el contacto real y presencial, en un momento como el que estamos viviendo, es importante compartir experiencias con quienes nos rodean, sentirnos acompañados y buscar amparo en quienes tenemos confianza.

El aislamiento y falta de estímulos del exterior, podría provocar consecuencias negativas en algunos casos, sobre todo en aquellas personas que requieren más cercanía, a diferencia de otras que disfrutan el estar a mayor distancia.

De acuerdo a lo que explica Paz Quinteros, médico siquiatra y directora del Centro de Atención Psicológica Integral (Ceapsi.cl), el cerebro humano es extremadamente plástico y capaz de adaptarse a las diversas condiciones. “Surgirán recuerdos que pueden ser placenteros o displacenteros.  Los seres humanos somos animales gregarios, requerimos y utilizamos mucho el contacto visual, la cercanía afectiva y corporal. No es menor el recuerdo de la tibieza de las manos de una abuela o la mirada compasiva de un desconocido cuando pasé algún momento difícil. Pero hoy la distancia la podemos resignificar como una preocupación por el otro. Puedo estar a más de un metro de distancia y tener una sonrisa cómplice”, subraya.

En esa misma línea, la especialista recomienda que a la hora de hacer videollamadas, como una forma de disminuir la ansiedad, procuremos elegir a aquellos que tiendan a ayudarnos en estos momentos. “Los que validen tus emociones y sean capaces de empatizar con tus miedos o tus esperanzas.  Aquellos que te escuchen y no pretendan darte las reglas de cómo actuar, pensar o sentir”, aconseja.

Asimismo, la coach Pía Fierro sugiere detenernos a pensar con quiénes sí queremos seguir en contacto, considerando además que existen muchas personas que se encuentran disfrutando este tiempo de desconexión. “Personalmente, creo que es el momento de mantenernos fieles a cómo nos sentimos, pero sin perder la empatía por el otro. Es decir, si tenemos a los padres o familiares directos lejos durante la cuarentena, debemos encontrar algún momento en la semana en el que, sin forzarnos, podamos comunicarles cómo nos encontramos”, agrega.

Finalmente, considera que una buena manera de hacerle frente a esta crisis es viéndola como una oportunidad en nuestras vidas. “En soledad vemos con más claridad. Podemos elegir hacer cambios, sacar nuestra voz interior y realmente escucharla. Tenemos tiempo para practicar o aprender lo que tantas veces postergamos. Lo importante es que, en lo posible, cuando el escenario cambie, seamos capaces de volver a la cotidianidad con una pequeña transformación interior”, concluye.

Problemas reales v/s hipotéticos

¿Qué va a pasar con mi trabajo, con el colegio de mis hijos, o si me enfermo? Las pérdidas económicas, el temor a la infección y las dudas sobre lo que pasará en el futuro empeoran los síntomas ansiosos. Aunque en algunos períodos es más evidente que en otros, la incertidumbre es parte de la vida. Aceptémosla, vivamos con ella.

Como explica Patricia Lecaros, el nivel de preocupación puede oscilar de normal a excesivo. Cuando es normal nos da la energía necesaria para resolver las dificultades; pero, cuando es excesivo, nos vuelve menos eficientes. “Nos invaden los panoramas pesimistas, que nos pueden paralizar, quitar el sueño o el apetito y alterar el ánimo. Finalmente, esto debilita nuestro sistema inmune”, añade.

Frente a estas situaciones, la sicóloga sugiere preguntarse: “¿Es un peligro o problema real el que estoy teniendo?, ¿o es hipotético?”. Según la respuesta, su consejo es poner la energía en los problemas reales y dejar los hipotéticos entre paréntesis. Intenta también notar qué desencadena o aumenta tu estrés. Si son las noticias, regula cuánto lees y ves al día.

Además de hacer esta distinción, una buena técnica que recomienda, para no ser devorado por estos sentimientos, es la práctica del mindfulness. Una buena guía para que te introduzcas en el tema es el libro Mindfulness y equilibrio emocional, de Gonzalo Brito, y los recursos que ofrece en su página web cultivarlamente.com

Herramientas para el autocuidado

–    Establece una rutina. Un horario para levantarse, para las comidas y para dormir.

–    Mantente activa. Se sugiere realizar las tareas domésticas, y ejercicios, en línea, por al menos 30 minutos al día. Puedes encontrar rutinas de yoga, Pilates o el deporte que más te guste en YouTube.

Practica mindfulness (atención plena) regularmente. Hacer pausas durante el día para hacer ejercicios de 3 o 5 minutos de respiración, darte una ducha sin apuro, comer sin distracciones. Todas son actividades que puedes hacer atentamente. Este hábito de estar con la atención en el presente, contrario al modo multitasking, de hacer muchas cosas a la vez y no estar atento realmente a ninguna, nos permite estar en conexión con nuestro cuerpo y detectar a tiempo lo que podemos necesitar.

–    Cuando el miedo es excesivo y nos ha alterado el sueño, ánimo o apetito, es conveniente pedir ayuda. Puedes intentar alguna terapia tradicional o alternativa para incorporar nuevas herramientas que te ayuden a reducir el miedo a una dosis saludable. Varios sicólogos están atendiendo desde sus casas de forma online.

Convivencia sana

Estar en cuarentena no significa que estemos relacionándolos todo el día con quienes vivimos. Es importante estructurar el tiempo junto a otros, pero también darse tiempo en soledad. Así como es necesario compartir algunas rutinas con la familia, como las comidas, por ejemplo, también es fundamental apartarse un momento. Ese tiempo permite que cada miembro del grupo se ocupe de sus responsabilidades y también disfrute de lo que más le guste hacer. “Aconsejo evitar personalizar los conflictos. Esta época será difícil para todos. Sugiero ser flexible. Es la primera vez que nos enfrentamos a algo así. Seguramente, será necesario acomodar algunas medidas, adaptarlas a las necesidades de otros, o eliminarlas. Esto nos permitirá llegar a mejores resoluciones. Hoy más que nunca los acuerdos se vuelven necesarios para la sana convivencia”, finaliza Lecaros.