Valentina Díaz y Daniela Pardo: Haciendo historia en el fútbol

A pocos días de que comience la Copa Mundial de la FIFA 2019, contentas, orgullosas y un poco ansiosas, la volante y la defensa de la Roja Femenina hablan del camino que las llevó hasta donde están, evalúan el panorama en torno a la profesionalización del fútbol femenino local y cuentan cómo se han convertido en referentes para niñas y mujeres.

Era domingo y –pese a las bajas temperaturas– familias completas llegaron a alentar a las chilenas durante el partido amistoso contra la selección de Colombia, que, por primera vez, las llevó al Estadio Nacional. Días antes, la Roja Femenina agotó las 28 mil entradas que dispuso la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) para el último encuentro antes del Mundial de Francia en menos de hora y media. La expectación era alta y el ánimo ferviente. Esa tarde, a los 68 minutos, la delantera María José Urrutia convertía el primer gol en el coliseo de Ñuñoa.

Vistiendo la misma camiseta junto a las demás seleccionadas también estaban Daniela Pardo (31) y Valentina “La Pantera” Díaz (19). Pardo, volante de Santiago Morning, uno de los primeros equipos en firmar contratos a sus jugadoras en Chile. Con más experiencia, Pardo, quien además estudia Diseño Gráfico, se ha transformado en una de las protagonistas de los logros que se han conseguido en el fútbol para las mujeres desde hace más de una década en nuestro país. Tras sufrir un esguince durante el amistoso contra Escocia en abril, se siente recuperada y lista para enfrentar el máximo desafío de su carrera.

Es reconocida por compartir sus opiniones en medios y en sus propias redes. A menudo participa en foros, seminarios y actividades para generar espacios de discusión en torno al rol del feminismo en la eliminación de obstáculos en el fútbol, posicionándose como una deportista dueña de un activo rol social.

En la otra cara de la moneda, está Díaz, defensa de Colo Colo, quien ostenta el número 5 en su espalda y da cuenta del recambio entre las jugadoras. La joven promesa alba conoció el fútbol desde niña, cuando acompañaba a su hermano, un año mayor, a sus entrenamientos. En marzo de este año, debutó con la selección en el partido amistoso con Jamaica.

En marzo de 2018, participó del Campeonato Sudamericano Sub-17 en Argentina y, después, estuvo con la selección sub-20 en los Juegos Suramericanos. Aunque ya había vivido el proceso de concentración, esta vez fue distinto. “Entrenamos en las mañanas y nos vamos a la casa en las tardes, porque para estar toda la semana ahí se necesita ser fuerte de cabeza. Fue bonito, nos preparamos muy bien”, dice.

Antes de partir a Europa, las futbolistas tuvieron un momento fuera de la concentración para esta entrevista en las dependencias de Umbro, uno de sus auspiciadores. Contentas y un poco ansiosas ante el desafío que implica representar a Chile en otro país, reflexionan acerca del estado del fútbol femenino profesional y comentan sus expectativas de cara a los próximos enfrentamientos con Suecia, Estados Unidos y Tailandia durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA de 2019.

Daniela-Pardo

¿Qué barreras han debido derribar en lo personal para llegar hasta este punto? ¿Se imaginaron que sería así?

Daniela: Las barreras, en general, han sido millones. Primero, ser mujer es una barrera para jugar fútbol y para todo, en realidad, pero hemos sabido apoyarnos entre nosotras y salir adelante. En el fútbol femenino se generan muchas redes, hay mucho compañerismo y sororidad. Creo que por eso mismo hoy somos más visibles y eso le sirve mucho a las niñas que vienen después de nosotras.

Valentina: Lo más difícil para mí ha sido equiparar el rendimiento con mis compañeras que juegan en el extranjero. Ellas entrenan y se alimentan de una manera distinta. Por mi edad, he tenido que aumentar la exigencia y esforzarme el doble para poder igualar el nivel. No me esperaba la nominación.

A nivel personal, ¿en quiénes se apoyan?

D: En mi mamá, que jamás me prohibió nada, aunque a veces se enojaba porque me quedaba hasta muy tarde en la cancha. Ella se la jugó por mí y mi hermano. ¿A quién más iba a salir yo tan peleadora? Siempre me va a ver, ¡es desesperante! No me gusta tanto que sea mi fan (ríe). De todas formas, lo entiendo porque nuestra vida ha estado llena de luchas y está orgullosa de la hija que tiene. También en mi abuela. Ellas son los dos pilares fundamentales de mi vida. Me fueron a ver al Nacional y esas cosas me llenan.

V: En mi familia también. Mi mamá siempre me apoyó en todo. En Tercero Medio me retaba, porque empecé a dejar de lado el colegio para dedicarme más al fútbol y Cuarto Medio lo tuve que terminar de manera irregular. También tengo un hermano, que lamentablemente ya no está jugando a la pelota, pero cuando éramos chicos yo lo acompañaba y entrenaba con él. Me ponía al arco y él me tiraba pelotazos, o al revés, o él se ponía a dominar conmigo. Varias veces fuimos a los semáforos a juntar monedas y después íbamos a comprar un helado.

Cuando se anunció la nómina de las jugadoras, ¿qué les pareció que quedara fuera Fernanda Pinilla?

D: A nivel grupal, la Pini es una jugadora súper importante, la vamos a echar de menos, pero sabemos que nos va a estar siguiendo y ojalá una se pudiera meter en las decisiones del cuerpo técnico. Espero que ella tenga las respuestas que necesita y tiene todo nuestro apoyo. A las 23 que vamos al Mundial no se nos ha regalado nada, hay que tener respeto por las que están y por las que no.

En temas de contratos, algunos equipos han regularizado su situación. Así fue, por ejemplo, en Argentina, con Macarena Sánchez en Urquiza. ¿Sólo cambian las cosas si las mismas jugadoras reclaman?

D: En el fútbol femenino se tienen que hablar las cosas. Si no hacemos visibles nuestras dificultades o logros, nadie se entera. Estuve al tanto de lo que pasó en Argentina y espero que aquí en Chile pase lo mismo. Cuando nos contrataron, no quería que fuera algo para la foto no más y, uno de los motivos por los que me quedé ahí en Chago, es porque el compromiso fue de verdad, nos respaldaron. Hay pago de por medio, como a cualquier trabajador o trabajadora, y espero que no pase tanto tiempo para que todo el plantel de La Roja sea profesional.

V: En el caso de Colo Colo, el club nos apoya. El año pasado en la Copa Libertadores nos pagaron nuestros pasajes, pero falta regularizar los contratos y también la ropa que usamos, porque, de hecho, tenemos la misma desde 2016.

Convertirse en referentes

Futbolistas

Para ambas jugadoras el panorama del fútbol profesional ha evolucionado progresivamente a nivel local. En cuanto a la selección, el cambio, según Pardo, ha sido sustantivo. También se apura en aclarar que todas sus conquistas, hasta ahora, se deben al logro de la Copa América en 2018. “A las mujeres nos exigen demostrar que somos capaces”, dice, y agrega que “por eso queremos que todo lo que conseguimos a nivel deportivo quede instaurado por escrito, en leyes, si se puede, que no se vaya como aire entre las manos después del Mundial”.

Sobre el apoyo de los clubes y las demás instituciones en el rubro, la volante es de la idea de que las nuevas generaciones de futbolistas mujeres son las que van a beneficiarse de los cambios. “A nivel de la ANFP y las instituciones privadas, espero que inviertan en sus ramas inferiores, porque ahí está el futuro”, enfatiza.

Durante la Marcha del 8 de Marzo de este año, Pardo, con el número 14 en su camiseta, se paraba firme en plena Alameda y levantaba llena de orgullo un cartel que decía: “Miren dónde llegó Juana 3 cocos”. Compartió la foto en Twitter, que suma más de 5 mil reacciones, y recibió comentarios de otras mujeres que se sintieron identificadas con su mensaje debido a los estereotipos que suelen mal asociarse a la práctica de este deporte.

¿Cómo creen que ha influido el feminismo en derribar las barreras del fútbol?

D: Es importante lo que está pasando. El triunfo de la Copa América fue deportivo, pero también social. Como mujeres, haber logrado un triunfo como ése fue súper heavy, porque somos el ejemplo para muchas. Es una responsabilidad grande y yo quise mostrar parte de mi historia ese día en la marcha, con el cartel. Después me escribían niñas contándome de cuando a ellas también les dijeron “Juana tres cocos”.

V: Nos estamos haciendo ver, estamos provocando que las mujeres recuperen un lugar en la sociedad. Si hemos podido sobreponernos a las barreras, ha sido gracias a la lucha de las que vinieron antes, de quienes han luchado años, y hay que seguir en ese camino para que se garanticen las oportunidades que merecemos.

¿Cómo es trabajar entre generaciones tan diferentes?

D: A las compañeras más jóvenes siempre les digo que tienen todo lo que nosotras no: ropa para entrenar, camarines, vamos a hoteles. Antes, ni pensarlo, nos concentrábamos en colchones, entonces tienen que tomárselo con gran responsabilidad. Ellas también son referentes para las niñas más chicas. Las más viejas las tenemos cortitas (se ríe).

V: Ver a las chiquillas más grandes es una motivación extra, porque han logrado todo sin tener nada y, si a nosotras se nos están abriendo puertas, es gracias a ellas.

¿A quiénes admiran?

D: En mi primer Sudamericano vi jugar a Marta Viera da Silva (Brasil) y pensé “¡qué onda la mina buena!”. Para mí, Ronaldinho es el mejor futbolista de la historia y Marta también. Ellos dos me ayudaron a forjar un perfil.

V: Yo también miraba a Ronaldinho, veía los Joga Bonito (compilaciones de videos) en YouTube, me encantaban, y a la primera mujer que vi jugar fue a Alex Morgan de Estados Unidos. Formarse con un referente es distinto a no tenerlo, porque no puedes hacerte la idea de lo que quieres a futuro. No dices “eso tiene ella” o “eso logró ella, yo también lo quiero”. Es bueno que nosotras lo tengamos y es gracias a las que se esforzaron por 17 años para conseguir lo que existe hoy.

Valentina-Díaz

¿Qué desafíos enfrenta el fútbol femenino?

D: El gran paso que hay que dar ahora es profesionalizar, en el sentido amplio de la palabra, a todas las jugadoras en Chile, en primera división A y B, porque se lo merecen. En Chago hay cuatro o cinco jugadoras extranjeras y ojalá que todos los clubes pudieran contar con esa posibilidad, porque así sube el nivel del campeonato nacional. De hecho, una de las goleadoras es Borgella Roselord, que es haitiana.

V: Sí o sí, la profesionalización en todos los clubes, partiendo por la situación de entrenamiento: que no falte cancha, que no falte ropa ni implementos deportivos.

¿Se sienten nerviosas de cumplir con la esperanza que ha depositado la gente en ustedes?

D: El amistoso con Colombia fue un triunfo total, siempre supe que podíamos lograrlo. Es un respaldo y nadie puede decir que el fútbol femenino no es un buen producto. Estamos contentas, ahora vamos a disfrutar.

V: Estoy ansiosa, quiero que los partidos sean luego. Me gustaría que pasemos de fase, ganarle a Suecia, Tailandia y Estados Unidos. Que la gente diga: “Chile dio de qué hablar en el Mundial”.

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