Daniela Castro y otras reconocidas foddies nos dan sus mejores tips

Nada de sentarse a la mesa y esperar que alguien ponga adelante cualquier cosa. No. Cada día más gourmet, más informadas y aprendiendo sobre alimentación y nutrición, comer rico dejó de ser pecado.

Si pudiésemos elegir una palabra que defina la relación de los chilenos con la comida, probablemente “fascinación” calza perfecto. Los chilenos estamos fascinados por la comida. Es como si hubiésemos una caja de Pandora inagotable. Cada día hay más críticos gastronómicos, blogueros, cocineros aficionados y otros más especializados, talleres y escuelas de gastronomía, sitios web especializados, todo un universo foodie, una vitrina para quienes deseen ver y también ser vistos. Décadas atrás podía arder Troya si uno de los hijos decidía ser “cocinero”; hoy elegir este campo laboral es, simplemente, una profesión más. La cocina dejó de ser reino de las mamás y abrió sus puertas a niñas, jóvenes e incluso adultos que descubren, tardíamente, su pasión por el delantal y la tabla de picar.

Pero no se trata de cocinar siguiendo las instrucciones de un libro. La innovación, la vanguardia, el atreverse, dan cuenta de una generación que no se queda tranquila con lo que les enseñan. Constantemente informados, los millennials están conscientes de todo lo que esconde el mercado de la alimentación; reconocen los avances, pero no temen indicar con el dedo todo aquello que les parece insano o probable causa de varias de las enfermedades del siglo 21. ¿La consecuencia? Una búsqueda incesante, un regreso a lo natural, a las recetas simples, a lo orgánico. Todos los días aparece una nueva panadería de barrio a cargo de algún sub 30 que rescató la masa madre, el leudado lento, el pan crujiente que no dura 15 días en el refrigerador sino que es mejor comprar a diario, y ojalá tibio; o una nueva verdulería con frutas y hortalizas orgánicas que siguen el comercio justo, y también tiendas con olor a almacén donde hemos visto renacer las harinas de garbanzos o avena, múltiples semillas, productos integrales y berries deshidratados calificados como súper alimentos.

Daniela Castro está lejos de ser una excepción. Forma parte del movimiento foddie que suma adeptos como la espuma, ¡porque hoy se “grita” que nos gusta comer rico! Por eso que hablar de chefs, buenos restaurantes, libros de cocina o nuevos vinos pasó a ser un  tema cotidiano. Finalmente, los hábitos gourmet son parte del capital cultural de una sociedad.

El estudio Chile Gourmet –elaborado por las consultoras iCuadrado, Contexto y Whizzy– dimensionó el mercado de hábitos y preferencias en la temática alimentación. ¿El resultado? El 45% de los mayores de 25 años, hombres y mujeres, de los segmentos socioeconómicos C1 y C2, se pueden considerar consumidores gourmet. Básicamente esto significa que cocinan para invitados, buscan productos gourmet en supermercados, van a ferias libres y les gusta hacer nuevas recetas.

foodie

¿Sabes qué significa “gourmet”? ¿Mejor calidad de ingredientes, sabor espectacular, mayor precio? Todas las anteriores. En estricto rigor, este adjetivo se entrega a comidas de elaboración refinada, de mayor calidad que el promedio y de profunda delicadeza. Muchos productos artesanales se encuentran en la categoría gourmet porque provienen de una respetuosa recolección y son elaborados con mucho cuidado. No se puede olvidar que el alimento debe ser apetecible a la vista, olfato, gusto y tacto.

Entre el grupo de personas “muy gourmetizadas”, los productos percibidos como más gourmet son los condimentos y aceites, con un 36%; los quesos, con el 30%, y las mermeladas, conservas y pastas, con un 27%. También aparecen los tés, cafés y carnes.

Una de las cifras más llamativas de dicho estudio es que se observó que los menores de 60 años muestran un grado de gourmetización de 49%, pero los mayores de 60 años alcanzan sólo un 39%.

Es decir, los jóvenes tienen mucho que aportar en este sentido. Además, se estima que la tendencia apunta a buscar alimentos elaborados sustentablemente y naturales.

Nos basta realizar un análisis rápido por redes sociales, donde abundan las personas, más o menos profesionales, dedicadas a la alimentación sana gourmet, y todas tenemos nuestros propios referentes gastronómicos en redes sociales.

Una de ellas es Augusta Piñones (24), estudiante de Derecho y creadora del blog The Simple Life (@Thesimplelife.cl), quien además pronto lanzará libro. Augusta realiza preparaciones preciosas y exquisitas, como crepes de avena o hamburguesas de porotos, que más de 20 mil personas siguen en línea. “Desde chica me la he pasado metida en la cocina, primero con la Sarita, la nana que me crió y mi más grande influencia gastronómica, y luego con mis papás, que siempre llevaban nuevas recetas, libros e ideas para cocinar en familia”, revela.

Sobre el encantamiento por la cocina, la bloguera confirma que ha estado muy influenciado, por un lado, por las redes sociales –que han servido para acercarnos a la comida– y, por otro, ha habido un empoderamiento de los consumidores gracias a un mayor acceso a la información, que se traduce en que nos preocupa más qué vamos a echarnos a la boca.

Los hábitos que destaca son planificar las comidas y las compras para la semana, y siempre tener ingredientes y recetas básicas a mano para “salvar” en la semana, cuando estamos muy cansadas como para cocinar.

Para motivarnos, nos entrega sus mejores tips:

1. Planificar antes de hacer una receta, asegurarse de tener todos los ingredientes que necesitamos.

2. En lo posible, medir y preparar todos los ingredientes de antemano (mise en place).

3. Atreverse a no seguir las recetas al pie de la letra, confiar en uno mismo y darle un toque personal (¡excepto en repostería!).

DANIELA CASTRO

“La cocina es entretenida porque es transversal y ocupa un lugar importante en la casa de todos los chilenos. A diferencia de antes, hoy la gente se quiere alimentar de forma consciente, saber lo que está comiendo y le gusta dar ‘un toque’ a platos cotidianos. Ya no comen sólo arroz con carne, sino que prefieren salir de ese plato para alimentarse bien y variar la rutina”, cuenta Daniela Castro (28), ganadora de Master Chef, panelista de “Mucho Gusto” y fanática de la buena mesa.

Además de su obvio atractivo físico, quizás su figura llamó la atención porque, pese a ser muy joven, amaba la cocina y convertía cualquier plato en una experiencia gourmet, aunque no olvida las tradiciones chilenas como cocinar en familia, el pan amasado o la hora del té. ¡Las ama! Al igual que la mayoría de las influencers, en redes sociales incentiva la comida natural, sin mucha azúcar y siempre rica a primera vista.

¿Qué te conquistó de la comida saludable?

Saber lo que estoy comiendo y comer sólo productos que me alimentan. Por ejemplo, me he dado cuenta de que el pan, si bien lo amo y es muy rico, no aporta nada a mi organismo. Las masas también, son exquisitas, pero no sirven de nada. Intento ser consciente que si me como una nuez, estoy aportando calcio a mi cuerpo; si es una palta, le aporto ácidos grasos y Omega 3.

¿Cuáles son los ingredientes infaltables en un plato?

Sin duda la sal de mar, la pimienta en grano y el tomillo fresco.