Chilenas cuentan sus testimonios de aborto antes de la Ley de tres causales

Finalmente es Ley, con sectores de la sociedad a favor y otros en contra. Pero sí hay que celebrar que con su promulgación el Estado de Chile nos da la opción legal de realizar algo que en la ilegalidad sí ha ocurrido durante años. Y no necesariamente por una de las tres causales que hoy hacen legal el aborto en Chile: inviabilidad fetal, peligro de vida de la madre o violación.

¿Conoces algún caso de aborto en una clínica privada? ¿Sabes de una amiga a la que le fue fácil interrumpir su embarazo, pese a que en Chile estaba penado por la ley?

Sin buscar mucho dimos con casos reales ocurridos en nuestro país; mujeres a las que abortar no se les hizo complejo ni tampoco tan clandestino. “Recuerdo perfecto cuando íbamos a la playa con una compañera de la universidad que conocía muy poco, pero era muy agradable. Se subió de las últimas para ir a un viaje a Papudo y se ofreció a llevarme; el resto de nuestros amigos nos esperaba en la playa. Al día siguiente me despertó muy temprano. Me pidió que la acompañara al baño. Estaba sangrando mucho y se había asustado. Le pregunté si era posible que estuviese con una pérdida, me dijo que podía ser. La llevamos a un consultorio cercano y la reacción del médico que la atendió fue muy poco amable. Le preguntó derechamente qué había tomado… Ella negó haber sabido que estaba embarazada y más aún haber hecho algo para interrumpirlo, pero el médico no le creyó y le dijo que se fuera a una clínica de urgencia porque ella estaba en riesgo. Finalmente nos devolvimos todos a Santiago, conscientes de que se había hecho un aborto y que su hemorragia era demasiado fuerte como para no ir a un centro asistencial, donde la llevamos directamente. La estabilizaron y enviaron a su casa”, recuerda Paulina sobre un hecho que ocurrió hace 20 años, y que muestra la facilidad para encontrar métodos abortivos.

Marcela se había separado hace dos meses, y el ex marido no dejaba de amenazarla. En medio de lo que parecía un infierno conoció a un tipo que le parecía una salida a tantos años de tristeza e infidelidades. A los dos meses quedó embarazada, pero para cuando se enteró ya habían terminado. Tenía 30 años y muy poco apoyo familiar, el futuro se oscureció para ella y sin decirle nada al padre de su hijo, decidió no tenerlo. ¿Qué hacer en ese caso? “Me sentía en la soledad más absoluta, recurrí a mis amigos para ver dónde podía hacer algo para no tenerlo, rápidamente; si pasaba más tiempo sería incapaz de hacerlo”. No tuvo que esperar mucho para obtener información de una clínica clandestina ubicada en Providencia que practicaba abortos por cifras cercanas al medio millón de pesos. La cita fue rápida, y el procedimiento más aún. Tenía casi 8 semanas de gestación.

Casos como éste demuestran que el que no se legislara nunca fue motivo para que el aborto no existiese… Cifras no oficiales entregadas por la ONU apuntan a 60 mil abortos anuales practicados en Chile, en la clandestinidad.

El día que promulgó la Ley, la presidenta Michelle Bachelet destacó que era un avance en uno de los pocos países del mundo donde no se permitía el aborto bajo ninguna causal. “Esta Ley lo que sí representa es la consolidación de un enorme avance que debemos valorar…, estamos saldando una deuda enorme con las mujeres de Chile y, además, nos estamos poniendo a tono con las legislaciones del mundo, que nos han hecho ver que la penalización a todo evento de la interrupción del embarazo representaba un incumplimiento en materia de respeto a los Derechos Humanos, porque ponía en riesgo el derecho a la vida y a la integridad física y síquica de las mujeres”.

“No vi otra opción”

No fue fácil conseguir que se aprobara, y en ese sentido cuesta entenderlo, pensando que sí es una realidad en nuestro país, y no tan clandestina.

Uno de los aspectos que recalca la Ministra de la Mujer y Equidad de Género, Claudia Pascual, es que “es una Ley que no obliga a nadie, sino que abre opciones y ofrece atenciones de salud seguras, sea cual sea la decisión que la mujer tome enfrentada a una de estas tres causales”.

En ese sentido destaca que “se respetará la decisión de niñas, mujeres y adolescentes, cualquiera sea ésta, acompañándolas a través de un programa con prestaciones biopsicosociales ante la confirmación de un diagnóstico de inviabilidad fetal de carácter letal, riesgo de vida de la mujer embarazada, o resultado de una violación”.

Para Pascual, “despenalizar, respetar, acompañar y acoger son las motivaciones que están en la base de esta Ley que hemos promulgado”. Un avance que probablemente no ponga fin a la serie de abortos clandestinos, pero podría bajar la cantidad y permitir hablar de aborto en el grupo de mujeres que no se adscriben en las 3 causales.

“Estaba en pareja hace un año, tomando por mucho tiempo pastillas anticonceptivas… Era una relación que se estaba terminando en ese momento, no estábamos bien. Como me cuidaba, supuestamente no debía quedar embarazada… Mi período no llegó, tuve un atraso y ahí me di cuenta; pero todo estaba mal, no era el momento económicamente, ni por mi relación de pareja ni por nada… No podía tener otro hijo, ya tengo uno de ocho años, no estaba en mis planes. No vi otra opción que no fuera abortar”, cuenta una mujer de 31 años, a quien llamaremos Tamara. El año pasado se realizó un aborto con Misotrol, pastilla que se vende con receta retenida y que produce sangrado a las pocas horas de haberla ingerido.

Para Tamara saber de la existencia de la pastilla fue rápido; una conversación con amigos y amigas fue suficiente. Encontrarla, muy fácil; en Google aparecen muchos vendedores de Misotrol. “Un conocido me recomendó un tipo que las vendía, lo contacté y nos juntamos; así la conseguí. Se venden fácilmente a través de Internet, se usan mucho, mucho. Es súper fácil encontrarla. Si gugleas ‘venta misotrol’ te aparecen mil personas que la ofrecen, incluso te dan todas las indicaciones para usarla y qué te va a pasar. Te explican las diferentes opciones de uso dependiendo de las semanas de embarazo que tengas, la dosis que debes tomar, todo…”, recuerda. Tras tomar Misotrol sangró durante una semana; tenía 9 semanas de gestación.

El miedo a los efectos secundarios de tomar Misotrol no fue más fuerte que su temor a tener un hijo que pensaba no podría cuidar. Pagó 60 mil pesos y, tal como le explicaron, tuvo un sangramiento a las pocas horas y mucho dolor.

“Es algo que afecta mucho sicológica y físicamente. Es muy doloroso, da mucho susto… No es nada agradable, no se lo recomiendo a nadie. Uno lo hace en un momento de desesperación donde no se ve otra opción… Una no se hace un aborto porque sí o porque despertó con ganas de hacerse un aborto…Creo en un aborto libre, con la seguridad de un médico al lado, donde no te arriesgues a que te pase algo… Es fácil estar en contra cuando no se viven o no se conocen las situaciones por las que pasan las mujeres que deciden hacerlo”, señala.

El someterse a un procedimiento de estas características en la clandestinidad, sin poder confiar abiertamente a alguien qué es lo que estás haciendo, genera daño sicológico y físico, muchas veces irreparable. Hoy la Ley de Aborto en 3 causales es un avance, después de un largo retroceso. Porque recordemos que hasta 1989 en Chile sí era legal el aborto por inviabilidad fetal y riesgo para la madre.

yo decido

En la práctica

Con esta Ley, mediando la voluntad de la mujer de forma expresa, previa y por escrito, se autoriza la interrupción de su embarazo por un médico cirujano cuando se presente alguna de las tres causales, siempre que no hayan transcurrido más de 12 semanas de gestación. Tratándose de una niña menor de 14 años, podrá ser un máximo de 14 semanas. Además, deberá contar con la autorización de su representante legal o deberá solicitar la intervención de un juez, el cual deberá resolver en 48 horas. Igualmente, la mujer tendrá derecho a optar voluntariamente por un programa de acompañamiento que incluirá acciones de acogida y apoyo biopsicosocial.