Terminan las vacaciones: qué hacer cuando el regreso se vuelve una pesadilla

Sensación de mayor lentitud, dificultad en la concentración y cierta desmotivación son algunos de los síntomas más comunes.

 

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Volver al trabajo o a las clases no es fácil. Cansancio, somnolencia, sensación de mayor lentitud, dificultad en la concentración y cierta desmotivación son algunos de los síntomas más comunes.

 

¿Por qué se producen? La psicóloga de Clínica Ciudad del Mar, Claudia Badilla afirma que "cuando hay cambios drásticos en la rutina se produce -en la mayoría de las personas- un período de readaptación que se extiende por 1 o 2 semanas hasta que se logre regular el reloj biológico y retomar los hábitos previos".

 

Y explica:

 

– Desde lo ambiental, regresar al trabajo, universidad, colegio, implica una serie de preparativos previos que contrastan con la actitud y ritmo de vida de las vacaciones. Hay que preparar uniformes, útiles escolares, pagar permisos de circulación, etc.

 

– Desde lo biológico hay personas que tienen mayor predisposición a responder con estrés o desarrollar trastornos ansiosos.

 

– Desde lo psicológico hay estilos cognitivos, es decir formas de percibir, significar, comprender la realidad y reaccionar a las demandas ambientales de una forma que dificulta la adaptación, haciéndolos sentir más vulnerables al estrés.

 

Según la psicóloga Claudia Badilla las personas con rasgos del carácter ansiosos, autoexigentes, depresivos, evitativos, así como los que tienen alguna dificultad previa en su trabajo pueden resentir este periodo; sin embargo los más vulnerables son aquellas personas que tienen un trastorno de ansiedad, como trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno obsesivo compulsivo. "Las personas presentan distinta intensidad en esta respuesta. La ansiedad puede ir desde una sensación de intranquilidad, "nerviosismo", actitud expectante, pudiendo haber aumento o disminución de ingesta, aumento del consumo de tabaco, onicofagia, cefalea, insomnio o hipersomnia, tensión muscular, bruxismo, malestares gastrointestinales, mareos, estrés".

 

¿Cómo se puede evitar?Lo primero es entender que este período de readaptación es normal y limitado en el tiempo. Confiar en que unas buenas vacaciones y el descanso, produce un efecto positivo en cuanto a consolidar aprendizajes previos y disponer los procesos cognitivos de atención, concentración, registro, pensamiento, especialmente incorporando creatividad, útil en la toma de decisiones y resolución de problemas complejos. Manejar la tendencia natural de esta época de proponerse metas, de manera constructiva, para que no se transforme en una presión adicional o fuente de frustración. Esto regulando expectativas, evitando metas rígidas, lejanas, muy altas, o no acorde a las reales capacidades o posibilidades y jerarquizando tareas.

 

Es útil antes de entrar al trabajo, comenzar días previos a readaptar las horas de sueño al horario que se tendrá durante el año. Se aconseja ir paulatinamente, especialmente con los niños que son los que más drásticamente suelen modificar sus horarios en vacaciones, retrocediendo de 15 minutos el horario de acostarse y levantarse. Junto con ello readecuar la alimentación si se descuidó o desordenó en vacaciones.