Bienestar

Las seis preguntas que las mujeres no se atreven a hacerle a su ginecólogo

Ir al ginecólogo no es fácil para un gran porcentaje de mujeres, y preguntar por aquellas dudas íntimas es todo un problema. El ginecólogo Aníbal Scarella, de Clínica Ciudad del Mar, responde las dudas más frecuentes.

 

 

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Imagen: Getty 

Actualmente el ginecólogo es entendido como el médico de la mujer: La acompaña en sus embarazos, partos, y en la solución de enfermedades que comprometen nada menos que la intimidad. Sin embargo, y debido a lo delicado que pueden ser estos temas para algunas, a veces no se atreven a realizar algunas preguntas, o sencillamente no tienen aún un especialista en quien confiarlas.

Por ello, El ginecólogo Aníbal Scarella, de Clínica Ciudad del Mar, responde las dudas más frecuentes y menos fáciles de consultar.

– ¿Es recomendable depilarse la zona genital?
En los último años, y siguiendo tendencias del hemisferio norte, se ha producido un aumento en la práctica de la depilación total en la zona genito-anal. Muchas han adquirido dentro de su rutina de cuidado y aseo personal la eliminación total del vello de esa área, ya sea con fines estéticos, deportivos, higiénicos e incluso sexuales. El vello púbico se puede quitar en distintas formas, incluyendo la cera, el rasurado con máquinas de afeitado, cremas depilatorias químicas, láser pulsado y electrólisis. A pesar de lo difundido de esta práctica, no existen recomendaciones médicas que avalen la depilación genital, por lo que sólo queda sujeta a las personales. Sin embargo, es necesario aclarar que la depilación genital no está exenta de complicaciones, pudiendo aparecer molestias como: dolor e irritación local, infecciones dermatológicas y contagio de infecciones de transmisión sexual. Para prevenir estas complicaciones es necesario tomar algunas precauciones básicas: la depilación debe ser realizada con la mayor antisepsia posible, siempre utilizar dispositivos desechables o esterilizados. Esto es especialmente válido cuando se realiza en un centro de depilado donde la cera, las espátulas, ropa y/o otros adminículos NUNCA deben ser reutilizados, ya que exponen a infecciones como bacterianas o virales que podrían causar verrugas genitales o Herpes. Además, se debe tener especial precaución con las quemaduras causadas por el láser o la cera. Por último, es recomendable que en caso de irritación local y signos de infección, las pacientes consulten rápidamente para ser evaluadas en forma oportuna.

 

– ¿Usar ropa interior muy pequeña trae problemas urinarios o al aparato genital?
Tal como la depilación y el uso de jabones íntimos pueden causar problemas en el área genital, el uso de ropa interior pequeña popularmente conocida como "colaless", se asocia a problemas ginecológicos como infecciones urinarias o vaginales. Esto se explica por la irritación que produce la ropa interior sobre los labios menores, junto con el hecho de que la misma ropa puede actuar como vector o medio de transporte para las bacterias del ano hacia la uretra o la vagina.

– ¿Por qué las mujeres embarazadas suelen tener infecciones urinarias frecuentes?
La infección del tracto urinario es la enfermedad infecciosa más frecuente en la mujer embarazada, afectando a un 12% de la población general y hasta un 30% de las mujeres con factores de riesgo. Las formas de presentación son la bacteriuria asintomática (urocultivo positivo sin síntomas) infección urinaria baja o cistitis (con molestias, dolor o sangre al orinar, habitualmente sin fiebre), y la pielonefritis aguda (caracterizada por dolor lumbar, fiebre alta, nauseas y vómitos). La mujer embarazada presenta un riesgo aumentado de infección de tracto urinario. Este fenómeno está asociado a que la uretra en la mujer el más corta; el aumento de las proteínas, bicarbonato y azúcar en la mujer embarazada; la progesterona, hormona propia de la mujer embarazada, dilata las vías urinarias, generando ectasia y aumento del volumen residual en la vejiga. Todos estos fenómenos, sumado a la compresión de las vías urinarias por el útero, incrementan el riesgo de infección la que se traduce en un mayor riesgo de aborto, parto prematuro, disfunción renal, absceso perinefrítico y sepsis materna.

 

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