Que no te pase lo que a Martín: los 10 mitos y trampas sobre el consumo de alcohol

¿Cuánto realmente toma una persona para marcar altos índices de alcohol en la sangre? ¿Todos marcan lo mismo, con la misma cantidad de consumo? ¿Es verdad que si como, al momento de un control, no marcaré tanto?

 

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Imagen: Getty

 

Son varios los famosos que han vivido la misma situación y hoy le tocó al conocido animador Martín Cárcamo, quien fue detenido esta mañana por conducir bajo los efectos del alcohol.

Pero, ¿cuánto realmente toma una persona para marcar altos índices de alcohol en la sangre? ¿Todos marcan lo mismo, con la misma cantidad de consumo? ¿Es verdad que si como, al momento de un control, no marcaré tanto?

La verdad es que hay muchos mitos sobre el consumo de bebidas alcohólicas y es por eso que, con ayuda de la información que entrega el gobierno, quisimos hacer un listado de los 10 mitos más comunes sobre esta acción.

 

Dos personas que beben lo mismo tendrán similar concentración de alcohol en la sangre

Falso: La concentración de alcohol en la sangre depende del metabolismo de la persona, de modo que hay individuos que eliminan el alcohol más rápido que otras personas. Así, podemos encontrar una persona que puede tener un elevado nivel de alcohol y haber consumido muy poco.

 

El alcohol consumido con la comida no se absorbe.

Falso: El beber alcohol con las comidas hace que sólo se retrase la absorción del alcohol. Por el contrario, el ingerir alcohol con el estómago vacío favorece que el alcohol se absorba más rápidamente y sus efectos se inicien antes.

 

Me tomo un café y así estaré en condiciones de manejar

Falso: Sólo el tiempo permitirá que tu cuerpo elimine el alcohol consumido. Un café te puede poner tenso, pero no te mantendrá alerta ni restaurará los sentidos que ya fueron afectados por el consumo de alcohol.

 

Sólo tomaré cerveza y evitaré los tragos fuertes, así podré conducir

Falso: El alcohol es alcohol. Muchas personas que creen en este mito beben más cerveza y se embriagan tanto como si hubiesen consumido tragos más fuertes.

 

Las personas de mayor peso resisten mejor el alcohol y por tanto pueden manejar.

Falso: El primer trago de alcohol ya disminuye tu capacidad de juicio y movimiento. Es cierto que el tamaño del cuerpo influye en cuánto te afecta el alcohol, pero también debes considerar el metabolismo individual, la cantidad de descanso y la última vez que comió. Pero recuerda siempre que si has consumido alcohol, lo mejor es no conducir.

 

Manejaré con la ventana abierta y con la radio bien fuerte para estar alerta

Falso. El alcohol es alcohol. El tiempo es la única manera de disminuir los niveles de éste en la sangre. El viento frío o el agua fría en la cara no devolverá tu estado de alerta, habilidades motoras ni el juicio.

 

Si he bebido, basta con que me vaya despacio

Falso: Beber y conducir no es seguro a ninguna velocidad. De hecho, incluso conducir demasiado despacio te puede transformar en un peligro para el tránsito y también podría provocar un accidente de tránsito.

 

El alcohol siempre nos pone buena onda, relajados

El alcohol provoca diversos efectos en las personas; en algunos provoca relajación, en otros somnolencia y descontrol, originando riesgos de violencia y accidentabilidad.

 

Para pasarlo bien hay que beber alcohol

El alcohol produce una "buena onda" temporal, que se termina cuando se acaba el efecto del alcohol en el organismo. Este periodo de "buena onda" puede, en algunos casos, estar seguido por uno de "mala", donde las personas se "entonan" o se marean, apareciendo conductas impulsivas y arriesgadas, facilitándose estados anímicos negativos (pena, ansiedad, rabia) y estados de confusión mental. Además pueden aparecen molestias corporales como dolor de cabeza y malestar estomacal

 

Una cervecita no hace nada…

Los efectos de cualquier bebida alcohólica en el organismo varían de acuerdo a una serie de factores, tales como peso, edad, haber comido algo o no, factores genéticos hepáticos o antecedentes hereditarios de alcoholismo en la familia, etc. Una cerveza puede llegar a emborrachar a una persona, dependiendo de sus características personales y de las circunstancias en que la bebe. Por ejemplo, consumir una cerveza, o estar bajo el efecto de alcohol, disminuye la capacidad de respuesta motora, retardando los reflejos y aumentando el riesgo de accidentes. Por lo tanto, si alguien bebe, no debe conducir.