Por qué debes dejar de ser amiga de gente que ni siquiera te agrada

Crear amistad con alguien que ni siquiera te agrada es terrible.

Una amistad es una conexión emocional no romántica entre dos personas durante un período de tiempo y a la que le damos una importancia determinada, según las circunstancias bajo las que se da.. Y aunque las reglas sociales siempre han dicho que una amistad debe ser para siempre, a veces llega el momento en que las cosas cambian y esa amistad deja de ser satisfactoria.

Es natural que las personas se separen, ya sea por las distancias, el tiempo o un cambio en las ideologías.  Sin embargo, cuando se crea una distancia emocional y no física, las cosas se pueden complicar, hasta el punto en el que no soportas la presencia de esa persona. Algunas veces, la distancia es desde el principio, pero nos negamos a aceptar quedar mal frente a los demás. Ya sea porque esa persona es parte de tu grupo de amigos o porque socialmente es aceptada y amada y si no congenias con ella, es porque algo está mal en ti. Cuando te encuentras en esta situación, terminas en confusión y frustración. Tantas preguntas zumban en tu cabeza hasta que comienzas a cuestionar tu propia cordura.

Ser amable es increíble pero ¿hasta qué punto pones en juego tu cordura? Cuando eres demasiado amable y comprensiva con una persona que no soportas, te tragas muchos sentimientos y terminas distanciándote de los que de verdad amas con tal de no estar respirando el mismo aire que esa persona. Al final, terminas siendo la hipócrita y la mala del cuento y esa persona ni cuenta se da de lo que pasa. ¿Cuál es la necesidad?

Durante mucho tiempo, hice todo lo posible para mantener la paz en todas mis relaciones por el simple hecho de decir que tenía esas amistades. Cuanto más amigos hiciera, más amada me sentía pero llegó un punto en el que me vi rodeada de personas que lejos de llenarme, me hacían sentir increíblemente vacía. Y sí, ante todos, esa persona era increíblemente divertida e interesante y yo, terminé siendo la amargada y odiosa. Nadie tiene por qué romper con tu zona zen ni mucho menos transformar tu esencia ni opacar tu brillo.

Llega una edad en la que una debe preocupase por su salud mental antes que cualquier cosa. Ya no se trata de tener una infinidad de personas que sólo llenan huecos para hacerte ver cool. La vida es muy corta como para desperdiciar el tiempo soportando a alguien con quien no congenias en absoluto y peor aún, alguien que inconscientemente terminó alejando a quienes querías. Porque dicen que una es la culpable pero los demás también son parte del problema al no tratar de encontrar un punto medio para no perderte. La situación se vuelve un ciclo vicioso en donde la que sale perdiendo eres tú, porque la otra persona seguirá ahí.    

Dejar de ser amiga de gente que ni siquiera te agrada. No tienes que conformarte con sentir una conexión y crear amistad sólo porque los demás la sienten.

No tienes que ser amigas de tu mejor amiga de la secundaria que elige relaciones que no entiendes ni te entienden y ante las que eres la amiga callada y aburrida. No tienes que ser amiga de esas chicas que salen de fiesta cada fin de semana y terminan bebiendo toda la noche si lo tuyo es más una reunión tranquila en casa.No tienes que quedar bien con nadie.

Se vale dejar a aquellas personas que te hacen sentir miserable con sus problemas o que se la pasan alardeando de su perfección. Y también se vale no sentir conexión con aquellas que tu intuición te dice que no.

Conclusión: No deberías ser amiga de alguien sólo porque NECESITAS un amigo.

La soledad no es una excusa para andar con gente que no te gusta. Aprende a estar sola y verás cómo llegarán aquellos que te hagan sentir afortunada de llamarlos amigos. De verdad, deja a esos que no te agradan porque si sigues el juego, estás usando a alguien fingiendo ser tu amigo cuando ni siquiera te gusta esa persona. Recuerda que una relación es perjudicial cuando es unilateral, cuando no hay apoyo mutuo y cuando desgasta. No es necesariamente culpa de uno o de ambos, pero una relación se vuelve perjudicial cuando ha dejado de ser recíproca.

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