Microplásticos en crustáceos marinos encienden las alarmas en Chile

Greenpeace clasificó el informe como “una alerta que debe ser tomada muy en serio”, pues es la primera vez que se detecta la presencia de los “microplásticos” contaminantes en los mariscos de consumo masivo en Chile.

Las alarmas están encendidas. La organización ecologista no gubernamental Greenpeace calificó como “alerta” un reciente informe realizado por la Universidad de Magallanes en Chile y que reveló, según estudios, la presencia de “microplásticos” en mariscos de consumo masivo, en especial, en el organismo conocido como “centolla”.

Greenpeace clasificó el informe como “una alerta que debe ser tomada muy en serio”, pues es la primera vez que se detecta la presencia de los “microplásticos” contaminantes en los mariscos de consumo masivo en Chile.

El estudio y análisis fue realizado por la Universidad de Magallanes, reveló la presencia de partículas de plásticos en la “centolla magallánica”, lo que da cuenta de que el ámbito de influencia del plástico ha llegado hasta las zonas más alejadas del país.

La centolla se identifica a una serie de crustáceos marinos que habitan en las profundidades de las aguas frías del océano Atlántico y del Mar Mediterráneo. Dos son las especies más conocidas de estos animales: La centolla patagónica (lithodes santolla) y el centollo europeo, también conocida como maja esquinado . Al igual que otros cangrejos, la centolla es un animal decápodo, es decir, que dispone de cinco pares de patas y está cubierto por caparazón rugoso con una suerte de espinas.

“Es una información sumamente preocupante y una alerta que debe ser tomada muy en serio. Si estos hallazgos se han hecho en mariscos de zonas extremas, se hace necesario que la autoridad investigue la magnitud del problema en áreas donde el consumo de productos del mar llega a públicos mucho más amplios, especialmente en la zona central”, dijo Greenpeace, en un comunicado.

Segú el grupo ecologista “no se trata de generar alarma ni que la gente deje de consumir productos del mar, pero sí se debe investigar la real dimensión del problema y tomar las medidas necesarias para enfrentarlo. Hemos dado un paso relevante con la prohibición de las bolsas plásticas, pero la magnitud del problema exige tomar medidas más severas”, comentó también Soledad Acuña, coordinadora de la campaña antiplásticos de Greenpeace.

“No solo estamos comenzando a comer plástico, sino que la presencia de estas partículas pueden dar cuenta de otros problemas para la salud de la población, como el porte de otro tipo de toxinas perjudiciales”, añadió Soledad Acuña.

Una muestra de 30 ejemplares en Bahía Nassau, mostró que ocho de ellos (27%) tenía microplásticos pequeños de entre 3,0 y 20 mm de longitud, principalmente de color azul.

Para Greenpeace el asunto debe comenzar a ser tratado como una “clara y potencial amenaza” a la salud de la población y por eso es que se deben profundizar las medidas que limiten el uso y comercialización del plástico.

De acuerdo con la ONG ambientalista, a nivel mundial, cada minuto llega al mar el equivalente al volumen de un camión de basura cargado de plástico. También, cada minuto, se adquieren un millón de botellas de plástico. Para el 2050 se estima que habrá tanto plástico como peces en el mar.

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