Pitillos, popotes, pajillas o sorbetes: la “bestia negra” que amenaza el Planeta

Un estudio reciente de la revista estadounidense Science señaló que hasta ocho millones de toneladas de restos de “plástico” son vertidos cada año en los mares del planeta, el equivalente a 250 kilos por segundo.

Los pitillos, también conocidos como popote, pajilla o sorbete, son considerados como la nueva “bestia negra” que amenaza el medio ambiente, en especial, los mares que son la primera fuente que reciben estos residuos fabricados a base de plástico u otros materiales que no son degradables.

Los efectos de los pitillos o popotes en el medio ambiente ya se están haciendo sentir en todo el planeta, hasta el punto que países como el Reino Unido, Suiza, Francia y gigantes multinacionales, como McDonald's, estudian prohibirlos en sus utensilios a la hora de servir la comida.

Un estudio reciente de la revista estadounidense Science señaló que hasta ocho millones de toneladas de restos de “plástico” son vertidos cada año en los mares del planeta, el equivalente a 250 kilos por segundo. Los pitillos, popotes, sorbetes y pajillas, según sea el país, se han vuelto una verdadera bestia de exterminio.

Entre los desperdicios contaminantes, los pitillos ocupan un lugar preeminente, muy de cerca de las bolsas plásticas que siguen ocupando la primera posición del ranquin. Y a los ecologistas les sobran imágenes para ilustrar este impacto nocivo.

En Costa Rica, dos biólogos tardaron varios minutos para retirar unos pitillos de la nariz de una tortuga de mar. El video ya es viral en las redes sociales y la rabia entre los grupos ecologistas y protectores del medio ambiente.

El grupo de investigadores británicos removió un pitillo de plástico de 12 cm de largo de la nariz de la tortuga. Tras  minutos de intensa agonía, finalmente el animal pudo respirar normalmente.

“Evidentemente no disfrutamos el proceso, pero esperamos que haya servido para que la tortuga pueda respirar mejor. Desinfectamos con yodo a la tortuga y la mantuvimos bajo observación antes de liberarla de nuevo al mar”, comentaron los biólogos.

“Los pitillos se sirven de forma automática con los vasos en los bares. Son demasiado pequeñas para reciclarlas, pasan todos los filtros”, deplora a la AFP Yasmine El-Kotni, cofundadora de la asociación francesa “Bas les Pailles”, que pidió su prohibición en Francia.

Ya otros países le siguen el ejemplo. La Comisión Europea ya propuso prohibir los cubiertos, platos, pitillos y bastoncillos, entre otros productos de plástico. La medida ya está siendo estudiada por algunos Estados miembros de la UE y la Eurocámara.

En Gran Bretaña también se anunció la intención de prohibir entre otros objetos de plástico los pitillos.

Escocia también anunció, en mayo pasado, que prohibirá la venta y el uso de pitillos plásticos antes de 2019. La decisión, se une a la que tomó el pasado enero ese mismo país, que decidió prohibir el uso de copitos para orejas precisamente para reducir la contaminación del océano.

“Le recomiendo muy encarecidamente a los fabricantes de pitillos que entiendan que el cambio es inminente y que busquen alternativas ahora mismo” expresó la Secretara Ambiental de Escocia, Roseanna Cunningham, en entrevista con el diario Sunday Mail.

Algunas empresas prefirieron no esperar a verse obligadas por la legislación. McDonald's prueba así desde mediados de junio dos alternativas a los pitillos de plástico: las biodegradables y los vasos con cierre integrado.

La cadena hotelera Hilton anunció por su parte que dejaría de utilizar los 5 millones de pitillos y los 20 millones de botellas de plástico servidas cada año en sus 650 establecimientos en el mundo.

La ONU estima que aproximadamente cada 2,6 kilómetros cuadrados de océano hay 46.000 piezas de plástico de varios tamaños.

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