Ocho consejos para un sueño reparador durante tu embarazo

Te ofrecemos consejos para que tengas un sueño placentero si estás embarazada.

El embarazo es un tiempo de gran felicidad para toda mujer, pero en ocasiones produce incomodidades para dormir, lo que impide tener un sueño reparador. Estudios de la Fundación Nacional del Sueño revelan que el 78% de las mujeres reporta más disturbios del sueño durante el embarazo que cualquier otra época.

La Fundación Nacional del Sueño (National Sleep Foundation) sostiene que una de las razones para la fatiga y los problemas del sueño son los cambios hormonales en el embarazo. Por ejemplo, el aumento del nivel de progesterona es responsable por la excesiva somnolencia durante el día, especialmente durante el primer trimestre del período de gestación.

“La progesterona también tiene un efecto inhibidor en la función de los auriculares, condición que es parcialmente responsable de los viajes frecuentes al baño durante la noche. Estas interrupciones a la vez que las causadas por náuseas y otras incomodidades relacionadas al embarazo pueden resultar en una pérdida significativa de sueño. Muchas mujeres también reportan insomnio debido a las emociones y ansiedad sobre el trabajo de parto y el parto, equilibrar la maternidad y el trabajo y la relación cambiante con su pareja”, detalla la Fundación en sus análisis sobre los “Efectos del sueño durante el embarazo”.

La National Sleep Foundation también señala que “es muy importante para las mujeres embarazadas priorizar el sueño y buscar estrategias efectivas para resolver sus problemas de sueño lo más temprano posible en su etapa de gestación”.

Te ofrecemos consejos para que tengas un sueño placentero si estás embarazada:

– Has planes y horarios y convierte el sueño en una prioridad.

– Trata de hacer ejercicio por lo menos 30 minutos cada día a menos que el médico te haya recomendado lo contrario.

– Duerme sobre tu lado izquierdo para mejorar el flujo de sangre y nutrientes hacia su feto y su útero y riñones. Evita acostarse boca arriba por períodos largos de tiempo.

– Toma mucho líquido durante el día, especialmente agua, pero disminuye la cantidad antes de acostarse.

– Para evitar la acidez gastroesofágica, no comas grandes cantidades de alimentos picantes, ácidos o fritos. Comidas que se comen menos frecuentemente durante el día.

– Si comienzas a roncar hazte un examen de la presión arterial y de la proteína en la orina, especialmente si tienes los tobillos hinchados y el dolor de cabeza.

– Si no puedes dormir, no te quedes en la cama para forzarte a dormir. Párate y lee un libro, escribe en un diario o toma un baño caliente.

– Cuando duermas, acuéstate sobre un lado con las piernas y caderas dobladas. Coloque las almohadas entre las piernas, debajo del abdomen y detrás de la espalda. Esto puede aliviar la presión en la espalda baja.

– Añade siestas durante el día cuando sea necesario.

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