Estudio vincula cocción a la barbacoa con la hipertensión y la diabetes

En el caso de la hipertensión hallaron que el riesgo es 17% más alto en aquellos que hicieron más de 15 veces al mes a la parrilla ​​sus alimentos, en comparación con aquellos que lo hicieron menos de cuatro veces al mes.

Una barbacoa es sinónimo de familia, amigos y mucho sabor. Pero tres estudios, realizados por investigadores de la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, determinaron que asar la carne a la parrilla, con regularidad, puede traer graves consecuencias para la salud.

Los resultados fueron determinantes. La cocción de carne a altas temperaturas puede aumentar el riesgo de desarrollar presión arterial alta y diabetes tipo 2. Gang Liu, investigador de Harvard y autor principal del estudio, detalla que “nuestra investigación sugiere que, no solo la cantidad y los tipos de carne, sino también los métodos de cocción pueden marcar una diferencia en el riesgo de diabetes”.

Indica, además, que al evitar el uso de métodos de cocción a fuego abierto y/o de alta temperatura puede ayudar a reducir el riesgo de hipertensión entre las personas que consumen carne roja, pollo o pescado regularmente.

En el caso de la hipertensión hallaron que el riesgo es 17% más alto en aquellos que hicieron más de 15 veces al mes a la parrilla ​​sus alimentos, en comparación con aquellos que lo hicieron menos de cuatro veces al mes.

Los tres estudios, que se realizaron a más de 200 mil hombres y mujeres, por un período de 12 a 16 años, también encontraron que quienes comían con mayor frecuencia parrillas tenían 1.5 veces más probabilidades de desarrollar diabetes 2.

También hubo un mayor riesgo de aumento de peso y desarrollo de obesidad en los usuarios frecuentes a esta cocción, lo que puede haber incidido en la aparición de la diabetes.

Según los autores, no se conocen los mecanismos exactos que contribuyen a ambas condiciones, pero destacan el rol de químicos dañinos formados cuando la proteína de la carne está carbonizada.

Por ello recomiendan elegir otras formas de cocinar, donde se utilicen temperaturas más bajas, o períodos breves de alto calor, como ollas de cocción lenta, sous-vide, al vapor y guisos.

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