Nueve recomendaciones para saber qué hacer si tu bebé se queda sin aire al llorar

Especialista explica qué es la apnea del llanto en los niños

Cuando el bebé llora, su llanto eufórico puede ocasionar la aparición del espasmo del sollozo o apnea del llanto, es decir, que se ha detenido la respiración del niño durante 15 a 20 segundos, situación que genera alarma en los padres.

La doctora Delimar Tello, (@dra.delimartello) precisa que la apnea o espasmo del sollozo, se puede presentar en el 27 % de los niños sanos, consiste en la retención de la respiración después de una emoción negativa fuerte. Suele presentarse entre los 6 y 24 meses de edad, de presentarse luego de éste período se deben descartarse patologías neurológicas o cardiovasculares en el niño. Luego de este acontecimiento el niño rompe en llanto exhala y deja de respirar, después se pone cianótico (piel azulada) y, por último en los casos más extremos, pierde la conciencia, se pone rígido o a veces flácido. Todo esto en un período de tiempo de entre 5 y 30 segundos”.

La experta explica que existen dos tipos de espasmos del sollozo.

El primero es el de tipo cianótico en el que el bebé llora vigorosamente, hasta que le falta la respiración, se pone azulado y en ciertas ocasiones presenta pérdida de la conciencia y convulsiones. Representa el 62% de los casos de espasmo del sollozo.

El segundo tipo es el sollozo pálido, generalmente provocado por un susto, el bebé llora poco, se pone pálido y flácido y puede presentar convulsiones antes de recobrar la conciencia, se presenta en el 19% de los casos.

Ante la presencia de esta situación la doctora recomienda:

Mantener la calma. Si ya se le ha diagnosticado este trastorno, la madre debe estar tranquila porque sabe que no tiene ninguna enfermedad grave. Cuando se presenta por primera vez es necesario corroborar con el especialista que se trata ciertamente de apnea del llanto.

Intentar consolar al bebé sin alarmarlo en extremo para no alargar el episodio.

Evitar sobreprotegerlo o complacerlo en exceso porque en lugar de alejar los episodios pueden hacerse más seguidos.

No se debe sacudir, golpear, gritarle o mojar al bebé para hacer que pase.

Si el niño tiene algún objeto en la boca debe retirarlo para evitar que se ahogue.

Mantener al niño en un sitio cómodo y seguro donde no pueda hacerse daño.

Mantenerlo supervisado hasta que pase el episodio.

Abrazarlo, hablarle calmadamente e intentar trasmitirle seguridad.

Atenta a las situaciones del bebé para saber cómo abordar la situación. Recuerda que aunque suene difícil la calma es la mejor compañera para superar este tipo de episodios.

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