Experta nos enseña cómo beneficia al niño el “apego precoz” durante la lactancia materna

Ana María Sotillo, pediatra, puericultora y consultora profesional en lactancia materna, resume la importancia del “apego precoz” y de dar pecho a los pequeños.

La leche materna es, sin duda, el mejor alimento infantil que existe; es el más equilibrado y contiene todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido. Eso está científicamente demostrado, no existen dudas, pero el acto de la lactancia, el contacto piel a pie, de la madre con el niño también trae múltiples beneficios.

Así lo asegura Ana María Sotillo, pediatra, puericultora y consultora profesional en lactancia materna, quien resume la importancia del “apego precoz” y de dar pecho a los pequeños.

“El apego precoz es el contacto piel con piel, sin nada que separe el cuerpo del bebé estable del cuerpo de su mamá, inmediatamente al nacer. Los niveles de catecolaminas (hormonas del estrés) en el recién nacido son elevadísimos para hacer frente al nacimiento y a los acontecimientos fisiológicos que tienen lugar en los primeros minutos fuera del útero. Pero el bebé necesita llegar a una zona segura para que esos niveles se vayan equilibrando. Y esa zona segura es el pecho de su mamá. Cuando separan al bebé de su mami, permanece en un estado de alarma y mantiene elevados sus niveles de hormonas de estrés y este estrés es tóxico para su cerebro”, señaló la experta y administradora de la cuenta en Instagram @dra.tetita.

En su explicación detallada, Sotillo afirma que “el contacto piel con piel permite regular su temperatura, su frecuencia cardíaca, su frecuencia respiratoria, además, tomará las primeras gotas de calostro que le proporcionará nutrición y protección. Este contacto es clave para su desarrollo neuronal. Si todo está bien, el peso y la talla pueden esperar”.

Enfatizó que con el contacto, “con su piel sonrosada mami le está transmitiendo su calor. Su respiración y palpitaciones están al ritmo de la paz que solo ella le puede dar”.

La consultora profesional en lactancia materna añadió que el acto de amantar “es el momento más sublime de un ser humano, para el bebé es conocer a través de todos los sentidos la vida sobre el cuerpo del ser más maravilloso de la tierra: la mujer, su madre, bella, perfecta, solo suya y él solo de ella”.

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