La adicción al sexo tiene cura, asegura especialista a Nueva Mujer

Madre adicta al sexo: “Cinco veces al día no era suficiente”. Rebecca Barker, una madre británica de tres niños, relató esta faceta en su vida.

La adicción al sexo puede convertirse en un grave problema. Ese fue el caso de Rebecca Barker, una madre británica de tres niños, quien relató esta terrible faceta en su vida: “Tener sexo cinco veces al día no era suficiente”.

La psicóloga Alejandra Martínez aseguró a Nueva Mujer que “sexo compulsivo o su adicción obsesiva es una enfermedad mental que genera un desorden psicológico. Las personas que sufren este trastorno necesitan tener relaciones sexuales en donde sea y con quien sea para satisfacerse”.

Añadió que “el tema de la adicción descontrolada al sexo sigue siendo hoy un tabú en la sociedad. Quienes padecen este trastorno, por lo general, no aceptan ayuda terapéutica o médica. Lo mejor en estos casos es acudir a terapia con un especialista en la materia porque sus secuelas son muy fuertes y más aún en materia de socialización. La misión es enseñar al paciente a controlar la compulsión al sexo y ayudarle a mejorar sus relaciones interpersonales”.

Rebecca Barker, una madre de 37 aseguró, en una entrevista reciente, que en 2014 perdió el control de su vida por una adicción al sexo que acabó arruinando la relación con su pareja. Tras el nacimiento de su tercer hijo, Barker fue diagnosticada con depresión. Después, la depresión y la adicción al sexo se juntaron en un “coctel explosivo”.

“Era literalmente lo primero en lo que pensaba al levantarme. No podía sacármelo de la cabeza, tener sexo constantemente”, relató a la BBC.

“Yo sentía que todo me hacía pensar en eso. Creo que estaba vinculado a mi depresión y a la falta de serotonina. Yo sentía que el cuerpo entero me lo pedía. Me daba un subidón instantáneo y cinco minutos después volvía a quererlo”, dijo Barker al dar detalles sobre su vida personal y la relación con su pareja, que al poco tiempo la abandonó por su adicción a las relaciones sexuales.

La madre nunca perdió las esperanzas de tener una nueva vida. En 2014, cuando todo se intensificó, Barker cambió de trabajo, se separó de su pareja y se mudó a Francia. “Adopté muchos cambios en mi estilo de vida para tratar de superar la depresión y la adicción, y para mí eso funcionó”.

Similar experiencia vivió Graham (un nombre ficticio para proteger la identidad de este adicto al sexo) quien contó, a la BBC, que su comportamiento compulsivo lo llevó a engañar a su mujer con “cientos” de prostitutas.

“Cuando estás metido en lo peor de la adicción estás obsesionado con ese pensamiento, desde que te levantas hasta que te acuestas. Es lo mismo que ser alcohólico, es un círculo vicioso que crece en tu mente. Luego cuando se acaba sientes remordimientos y dices que no lo vas a volver a hacer nunca más”, explicó Graham.

“Fue una experiencia horrible y asquerosa, no tiene nada de sexy. Cuando te levantas por la mañana con una buena dosis de clamidia (una enfermedad de transmisión sexual), no es sexy. Esto es muy dañino y te destroza la vida”, dijo el hombre de 60 años.

Cuando se encontraba sin salida, Graham pidió ayuda a la organización Adictos al Sexo Anónimos (SAA por sus siglas en inglés), que tiene 78 grupos de autoayuda en Reino Unido. “Para la gente que está en esta situación, quiero que sepan que hay salida y que se puede romper ese círculo”, aseguró al relatar su propia experiencia.

Se espera que la Organización Mundial de la Salud (OMS) apruebe en mayo de 2019 la inclusión del “Trastorno del comportamiento sexual compulsivo” en su Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD por sus siglas en inglés).