7 razones por las que está bien ser rara

Ser rara es lo mejor

No importa en qué situación te encuentres, siempre terminas haciendo lo más anormal posible y creando un momento incómodo para todos. En una fiesta, pones una canción que a nadie más le gusta, haces los movimientos de baile más ridículos y terminas tirando todo el bote de papas fritas al suelo.

Las personas torpes y extrañas son más propensas a demostrar su verdadero yo y tener éxito en la vida por su originalidad. Sin duda, ser rara puede parecer que una sólo quiere llevar la contraria y romper las reglas pero lo cierto es que es algo realmente positivo si sabes canalizar tus habilidades y talentos.

Estas son las razones por las que no debes sentirte mal por ser diferente

No existe tal cosa como "normal"

No hay un lugar correcto o incorrecto cuando se trata de tu personalidad extraña. La idea de ser objetivamente normal se creó para vender productos y agendas políticas o de "cómo ser señorita de sociedad". Lo que es normal para otro puede no ser normal para ti. Cuando perseguimos lo normal, perdemos de vista lo natural. ¿Quién quiere ser "normal" si no va con tu estruendosa risa o tu colorido atuendo?

Lo que piensas que es extraño es realmente tu súper poder

Todos tenemos rasgos físicos, intelectuales o emocionales que nos hacen diferentes. El Ego dice que las diferencias son fallas que deberían ocultarse. La verdad es que lo que te hace diferente es tu superpoder único e inigualable, ¡debes aprender a aprovecharlo!. En lugar de ocultar tu rareza, aprende a usarla. Tu timidez, por ejemplo, puede hacerte un mejor oyente. Tu risa incómoda puede hacerte atractivo, así que úsalo para algo positivo.

Lo que te hace rara te hace memorable

Cuando intentas encajar en el molde de otra persona, los resultados serán mediocres. Nadie paga dinero para ver lo esperado sino por lo cautivador. Tu verdadero ser, por su propia naturaleza, es cautivador. La gente no recordará lo que hiciste que todos puedan hacer, pero recordarán lo que hiciste que solo tú puedes hacer.

Siempre eres un gran entretenimiento en las fiestas.

Indudablemente eres el alma de la fiesta y eso es genial en todos los sentidos. No hay fiesta o reunión en donde no se rían de tus historias o tus bromas, incluso aunque no sea tu intención ser graciosa, terminas siendo la sensación. Sabes cómo hacer de una reunión aburrida en casa de la tía, toda una experiencia memorable.

Te ríes de las cosas más raras, lo que te convierte en una persona más feliz.

En serio, ser una persona rara parece ser lo peor del mundo pero en realidad es lo mejor. Tienes un espíritu tan ligero que a pesar de la tormenta, siempre terminas riendo por algo sin sentido, lo cual te ayuda a aclarar el panorama. Seguramente tu risa se escucha a kilómetros (y justo cuando todos están callados) ¡pero qué más da! Estás viviendo un gran momento con en tu propio mundo.

Todo el gran arte fue hecho por gente extraña.

Cada gran avance creativo sea artístico, musical o científico es extraño porque introduce una solución más allá de lo que ya existe. Para crear se requiere una nueva forma de pensar así que estar consciente de tu rareza le da una nueva perspectiva al mundo. La innovación no ocurre dentro del status quo o de lo que todos pueden hacer. La innovación ocurre cuando los extraños desafían el status con ideas raras.

Cuando eres dueña de lo que eres, el mundo se conformará

Cuando te consideras capaz, otros también te verán como capaz. Cuando te ves a ti mismo como incapaz, los demás también te verán como incapaz. Hay poder en la autopercepción. Cuando dejas de adaptarte y empiezas a destacar, al principio puede ser incómodo. Pero cuando te apropias de tus acciones e ignoras el miedo a las críticas, el mundo, en la medida de tu convicción, se adaptará a tu percepción de ti mismo.

¡El mundo necesita más autenticidad!

En un mundo donde la conformidad es la opción más fácil, la autenticidad tiene una gran demanda. En el fondo, todos quieren ser más reales, pero todos tememos ser los primeros. Cuando comienzas a vivir como tu verdadero yo, rareza y todo, das permiso a quienes te rodean para que hagan lo mismo. Puede que no lo digamos en voz alta, pero todos quieren ver su honestidad. Estamos hambrientos de verdad.

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