Si te gusta ver tus defectos en los espejos puedes padecer de captotrofilia

¿Sabes lo que es la captotrofilia? Pues a veces el ejercicio de verse fijamente en los espejos no trae cosas buenas

Para la mayoría de nosotros resulta tentador mirar el reflejo de nuestra propia figura en los cristales y espejos que encontramos a nuestro paso, ¿no es así? Que esto pase es muy común y extremadamente normal, esta contemplación generalmente tiene como objetivo reafirmar nuestra belleza, es decir, se trata de un ejercicio de puro narcisismo, nada hay de malo en ello salvo los perjuicios en la salud de un amor propio excesivo.

Sin embargo… cuando esta fijación persigue justamente lo contrario, es decir, el escrutinio de cada defecto físico y el menosprecio de nuestro atractivo, estamos ante una manía obsesiva compulsiva conocida como captotrofilia que, aunque es transitoria, puede desembocar en trastornos más graves como tanorexia, anorexia nerviosa o trastorno de distrofia corporal.

Quienes sufren de esta obsesión, comprueban constantemente su apariencia en el espejo o en el visor de la cámara fotográfica en busca de defectos que corregir, y una vez corregidos estos, detectan nuevas imperfecciones. Lejos de asumir que la perfección no existe, los captotrofílicos siempre se mostrarán disconformes con sus atributos, con lo que la fijación se convertirá en patología, y el malestar emocional en ansiedad y depresión.

¿Cómo se manifiesta esta terrible obsesión?

Por lo general, la captotrofilia se manifiesta en personas tendentes a sustentar su autoestima en el aspecto físico desde edades tempranas y afecta por igual a ambos sexos, sin que exista una especial propensión por parte de las féminas. Los captotrofílicos buscan ajustarse al falso ideal de belleza imperante en la sociedad, que también lleva a las mujeres a maquillarse más de lo que desean.

¿Dónde se encuentra el umbral entre una preocupación sana por nuestra apariencia y una conducta compulsiva que nos suma en una insatisfacción constante? Según los especialistas, el límite se traspasa en el momento en que el comportamiento afecta a nuestra vida personal y/o laboral.