Viajar y estudiar son las prioridades de las mujeres que no quieren hijos

La tendencia de mujeres que no quieren ser mamás va en aumento. Especialistas explican los motivos de este perfil de mujeres.

Roberta Freire, de 31 años, es la “bruja” de su grupo de amigas (así le apodan). El motivo se le atribuye porque todas ya son madres de familia y Roberta siempre se burla de las obligaciones que tienen que cumplir por cuidar a los hijos.

De este grupo de mujeres, 3 son mamás y Roberta está soltera y sin hijos, que a su forma de ver es lo “más rico que le ha pasado en la vida” por disfrutar de su tiempo como le convenga y sin obligaciones que tienen que ver con la maternidad o relaciones de pareja tóxicas.

“Siempre tengo que depender de los guambras malcriados de mis amigas para hacer planes… que si uno tiene diarrea, si otro tiene curso de canto, si la niña tiene quien la recoja en la escuela, en fin. Creo que estoy en un grupo equivocado”, dice Roberta, a manera de broma.

Ella cuenta que no le gustan los niños ni se ve como mamá. Recalca que tampoco tiene novio para pensar en tener hijos. No es algo que le quita el sueño y punto.

Daniela Salazar, de 34 años, piensa casi igual. Ese “casi” es porque a diferencia de Roberta, a ella si le gustan los niños. Cuando va a las fiestas infantiles juega, baila y sale con ellos. Son los hijos de sus amigos pero se siente querida por los menores. Aún así, a Daniela tampoco le gusta la idea de engendrar a un niño.

Daniela ha conversado del tema con su novio de cinco años pero coinciden en retrasar ese paso porque cada uno quiere cumplir varios proyectos. Tienen planeado viajar a España a estudiar sus maestrías y en ese paso piensan conocer toda Europa. Es su plan primordial para finales de este 2018.

Además el novio de Daniela tiene un negocio de turismo y viaja mucho por lo que a ella no le agrada un futuro en el que deba cuidar sola a sus hijos.

Generalmente a las mujeres les gusta los niños, indica el psicólogo – sexólogo Ezequiel López Peralta. Pero hace énfasis en que no todas se apegan a los criterios sobre la maternidad.

“Una cosa es que le gusten los chiquitos y juegue como una más de ellos pero eso no significa que se vea como mamá. Son dos ideas muy diferentes”, analiza el especialista.

Esta idea es muy propia de varias mujeres en la actualidad. El psicólogo indica que ahora ellas tienen la posibilidad de elegir un aspecto muy personal: el de ser o no ser madre. Esto tomando como referencia a las generaciones anteriores, cuando se obligaba a la mujer a casarse y ser madre, o casarse si quería tener hijos o salir de su casa.

Piensa que las prioridades de ellas han dado un giro abismal. En el imaginario las chicas saben que siempre la mujer va a ser la madre y desde el embarazo estarán más involucradas física y emocionalmente que su pareja o el padre.

Ellas no quieren hijos o niños en su vida porque sienten que su desarrollo personal, profesional y económico se ve amenazado”, acota Ezequiel.

El perfil de estas mujeres es que ya están acostumbradas a su independencia, ocupan el tiempo en su trabajo, viven solas y viajan por el mundo. El experto ejemplifica el caso de las que tienen una pareja y en su relación se nota la independencia económica porque si los dos tienen ingresos y no tienen hijos aprovechan ese dinero para divertirse juntos o en planes mutuos.

Por lo tanto llega un punto en el que están resignados a esta realidad de gustos y placeres en la que la sensación de libertad es placentera y pese a que las mujeres dicen pensar en la maternidad a los 30, al llegar a esa edad dudan y deciden no embarazarse.

Otro de los cuestionamientos que existe respecto a la maternidad es sobre los cambios en el cuerpo. Se habla de las estrías, cambios de mamas cuando dan el seno, cambios en su vagina y piso pélvico, y aspectos físicos que les da recelo admitir.

Y esta realidad preocupa en algunos países que incluso pagan para agrandar su población. Uno de estos es Lincoln u Osbourne, en Kansas, EEUU, que registran un considerable descenso de la población y ofrecen parcelas de tierra a nuevos residentes.

Según la terapeuta en comportamiento, Nuria Vanegas, estudios sociológicos y culturales respaldan la concepción de que en 70 años se observará una igualdad completa entre hombres y mujeres. Esto tiene que ver con la desaparición de los preceptos machistas que sembraron nuestros ancestros y se forjarán los ideales de respeto que ya están sobre la mesa.

La doctora destaca que la maternidad da una sensación de regocijo inigualable y la felicidad depende de ver a los otros felices, sin embargo, cuando la mujer prueba esa sensación por si misma, a través de su autorealización , sin necesidad de tener un hijo; es ahí cuando siente que su libertad le abre las alas para no cortar con sus planes.

El concepto de matrimonio y ser pareja también cambia porque no todos los hombres tienen esa conciencia de paternidad. Prefieren solo tener una esposa, una compañera del día a día y de sus aventuras y se deja de lado ese deseo primigenio de traer niños al mundo para formar una familia.

Vanegas finaliza recordando que las mujeres se fijan en las dificultades que tienen otras para poder cumplir el rol de madres. Algunas abandonan la carrera, otras ni siquiera se casan y se separan, piensan en quien puede cuidar del niño mientras trabaja, entre otras ideas que conlleva el ser mamá.