Comer con todos los sentidos

Rosario Valdivieso, una mujer que sale a buscar los ingredientes al bosque, o con igual dedicación a los proveedores locales y sus recetas con historia y que con estos elementos cocina, dando siempre un poco de su risa y de su alma.

La primera vez que vi a Rosario me sorprendió lo azul de sus ojos, la mirada era clara, directa y amable a la vez. Su forma de ser es así, y en su entusiasmo por los ingredientes, por la tierra y la gente del sur, su casa es un centro para nutrir cuerpo y alma. Un espacio desde el cual nacen proyectos que benefician a la comunidad, nunca figurando su nombre, siempre trabajando en equipo, desde Aldea Lacustre, Mercado Agroecológico y hoy Del Monte a la Cocina

Rosario lleva más de diez años haciendo posible el encuentro entre pequeños productores y los que buscan comer lo mejor de la tierra.

1. Podrías recordar el momento en que nace tu amor por la cocina?

R: Mi amor por la cocina nace desde muy niña inspirada por mi padre. Si bien no era un gran cocinero, para él la comida y todo lo que sucediera en torno a esto era una fiesta, una ceremonia de reunión y la mejor excusa para organizar panoramas familiares. No alcanzábamos a terminar de almorzar cuando ya planteaba el menú de la comida siguiente. Conocía todas las mejores picadas de chile, donde fuéramos tenía su local y le gustaba conocer y compartir con la gente de cada uno de esos lugares.

Ya mayor, cuando me fui de la casa de mis padres el desafío era comer bien y rico por muy poca plata, eso me inspiró y al mismo tiempo me empoderó, en esos tiempos también me influenciaron 2 grandes amigas cocineras con las cuales viví en diferentes momentos y con las que sigo compartiendo estrechamente la vida hasta el día de hoy. Ambas muy motivadas con lo que hacen y en diferentes líneas, me compartieron técnicas, formas e ideas que me ayudaron a desarrollarme”

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2. Cómo ha cambiado tu forma de cocinar en los diez años que llevas en el Sur de Chile?

R: Antes de llegar a vivir a Pucón, la cocina para mi era un pasatiempo, algo que me encantaba pero que nunca creí sería mi quehacer principal. Ya instalada en el sur comencé a fascinarme con las huertas y los alimentos que aquí se producían. Entable relaciones con varios productores y tenía casi una obsesión por comprarles a ellos y no a las verdulerías o supermercados. A veces hacía unos esfuerzos insólitos para conseguir una acelga y un atado de zanahorias de huerta, pero cuando estaban en el plato todo esfuerzo valía. Así reforcé mi creencia de que cocinar y comer no son solo una necesidad sino que un acto de nutrición en diferentes dimensiones. Con la llegada de mis hijos además tuve que replantear también mi cocina, ponerme mas creativa para que comieran bien y lo más variado posible.

3. Que te motiva a crear proyectos como Aldea Lacustre, el Mercado Agroecológico de Pucón y ahora Del Monte a la Cocina?

En primer lugar todos estos proyectos nacen de una labor conjunto con tremendos equipos de trabajo. Aldea Lacustre y Mercado Agroecológico son la concreción del trabajo de muchos años con mi amiga Francisca Díaz. Su incansable búsqueda por un desarrollo local sustentable junto a mi amor por la cocina fue la ecuación que nos ha hecho unir fuerzas para trabajar en pro del desarrollo de un mercado de alimentos locales en donde el pilar principal es la reciprocidad entre productores y consumidores.

En la misma línea de trabajo con Fran estamos desarrollando “GANCHAS, sabores fermentados”. Por ahora producimos y comercializamos chucrut y en un futuro queremos fermentar mas verduras, con materias primas locales y agroecológicas.

Del Monte a la cocina, proyecto al cual me invitó a participar Antonia Barreau, ha sido un viaje que confirma todo lo que señalo anteriormente. Experimentar con especies no solo locales, sino que además gratuitas y disponibles para todos en el bosque ha sido muy inspirador. Entrar en la dimensión del bosque para proveerse de alimentos deliciosos y trabajar con ellos con el fin de difundir alternativas de preparaciones ha sido tremendo desafío.

La motivación medular finalmente de todos estos proyectos es generar una cocina simple, deliciosa y accesible para todos, demostrar que se puede hacer un banquete gastando poco dinero, de alguna forma democratizar el buen comer, que el valor agregado sea la transformación de buenas materias primas, estacionales y cercanas geográficamente. Y además aportar con esto a un desarrollo local armonioso.

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4. Del mundo de la recolección, cuáles han sido tus mayores hallazgos, y cómo se sintió para ti?

R: Definitivamente los hongos, mi gran favorito, el changle. De partida por el ritual que conlleva buscarlos y encontrarlos, es como si habitaran en una dimensión paralela y propia, son unos personajes dentro del bosque con sus formas y colores, ahora entiendo porque en la literatura infantil este reino se concibe lleno de magia. También por el rol fundamental que cumplen en el ecosistema, por saber que una recolección adecuada y sustentable finalmente contribuye a su reproducción y permanecía en el tiempo. Y por supuesto por su incomparable textura y sabor. Los hongos necesitan poco y nada para transformarse en un plato delicioso.

5. Cuál ha sido la respuesta del público a Del Monte a la Cocina?

R: El proyecto ha tenido muy buena acogida, mucha gente nos escribe y comenta las recetas, creo que hemos logrado motivar al publico a salir a recolectar o a comprar productos silvestres a los recolectores, ha cocinar con estas especies que están un poco subvaloradas pero que tienen el tremendo potencial. Además nos han contactado diferentes organizaciones regionales y nacionales para generar redes y proyectos conjuntos.
De todas formas creemos que queda muchísimo trabajo por delante, esto recién comienza! Todavía no damos la vuelta a las 4 estaciones, ahora se nos viene el verano y todas las frutas silvestres que este trae consigo. Nos queda muchísimo por experimentar y descubrir.

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6. Cuál es tu sueño con respecto a los proyectos en los que participas?

R: Mi sueño es que en Pucón exista un Mercado local consolidado, en un espacio definido en donde todos los productores y recolectores locales que trabajan de forma cuidadosa con el medio ambiente y con sus pares tengan un lugar para comercializar, que este espacio sea una instancia de encuentro para toda la comunidad, una fiesta! Y que entorno a esto converjan diversas iniciativas de desarrollo local. Además generar por medio de la cocina más conciencia acerca de lo influyente que son las decisiones de alimentación, tanto a nivel de salud personal, como por el cuidado del planeta.

Una mujer fascinada por los ingredientes de esta tierra y las manos que los cultivan, hace del Sur de Chile un lugar que pulsa lleno de posibilidades de intercambio y del rescate de toda la sabiduría de su gente y su naturaleza.