Denuncian una serie de fallas técnicas en barco que se hundió en Chiloé

Greenpeace acusa una serie de problemas en la embarcación además de cuestionar la respuesta de las autoridades ante la emergencia.

Hace algunos días, el hundimiento de un barco salmonero en las costas de Chiloé desató la preocupación por una eventual emergencia ambiental. Además de salmones, la embarcación transportaba 66 metros cúbicos de petróleo. En estos momentos, las autoridades han iniciado la segunda etapa de los trabajos para evitar la contaminación en la zona.

En tanto, desde Greenpeace han denunciado que el barco presentaba una serie de fallas técnicas que pudieron haber contribuido al hundimiento de Seikongen en las cercanías de Chonchi. Estas tienen relación con puertas contra el fuego, cuestiones eléctricas y aspectos de navegación. Si bien estas falencias no impedían la navegación ni la operación de la embarcación, motivaban al menos un nuevo chequeo con el fin de solucionarlas.

“Hay una serie de interrogantes que deben ser aclaradas. Por ejemplo, ¿sabían las autoridades marítimas chilenas de las falencias de origen que presentaba el barco y si es que efectivamente fueron solucionadas para que siguiera operando bajo adecuados estándares de seguridad? Es importante aclarar si es que estas falencias fueron o no determinantes en el siniestro. Es una respuesta que esperamos por parte de las autoridades”, señala Estefanía González, coordinadora de Océanos de Greenpeace.

Desde la organización ecologista esperan que este incidente sirva para llamar la atención sobre la vulnerabilidad en la que se encuentran los distintos ecosistemas de nuestro país ante este tipo de emergencias. Además de los protocolos de respuesta por parte de las autoridades para intentar contener una posible contaminación en el mar.

“El accidente ha dejado en evidencia lo precario de nuestra capacidad de respuesta ante una posible tragedia medioambiental en los mares de Chile. Y no sólo respecto de la contención de posibles fugas de diésel o petróleo, sino respecto de lo que pasa con las cargas que van en las embarcaciones. En el caso de lo que pasó en Chonchi, los salmones, de acuerdo a normas de Sernapesca, debieron haber sido retirados en menos de 48 horas, pero llevamos varios días y aún siguen dentro del barco. Vemos con preocupación que, si ésta ha sido la forma de reaccionar en Chiloé, ¿qué pasaría si es que una emergencia de mayor magnitud se produjera en las aguas de la Patagonia austral, donde se quieren instalar más de 400 concesiones salmoneras?”, agrega Estefanía González.