10 señales de que tu vida se estancó y por eso no eres feliz

Es momento de mirarte y reconocerlo.

Vivir implica que estamos en constante cambio. A veces suponemos que la estabilidad es sinónimo de que todo está bien, pero otras nos sentimos incómodos con nosotros mismos.

¿Tu vida se estancó y eso impide tu felicidad? Con estas diez pequeñas señales puedes dilucidar si realmente es así y necesitas un cambio de switch ahora.

10. Todos están en otro momento, menos tú

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Una reunión con tus amigos de toda la vida te lo demuestra: todos están llegando de viajes, empezando un magíster, iniciando un nuevo proyecto de vida. ¿Y tú? No se trata de una competencia, sin embargo, comienzas a percatarte que todos los demás tienen algo asombroso que contar, pero cuando es tu turno de relatar tus últimas aventuras sólo respondes que estás en lo de siempre.

9. Hace mucho no conoces alguien nuevo

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(cc) Pixabay

¿Cuándo fue la última vez que conociste a alguien? No a una persona que puedes encontrarte de vez en vez y saludar con un gesto amable, sino a alguien con quien puedas hablar, salir, comer un helado, reír, charlar sobre aspectos más personales. Si tus amistades son las mismas de siempre, puede que estés estancándote y por lo tanto no sumas experiencias nuevas a tu vida.

8. Hay más quejas que agradecimientos

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© Mitya Ku

Ves un problema en cada solución: “¡Pff, qué día tan nublado!”, “¡Agg, hace mucho calor!”. Encuentras inconvenientes en absolutamente todo y nunca te sientes conforme ni agradecido con lo que tienes. Te cuesta trabajo levantarte por la mañana y sentirte afortunado por tener un día más de vida.

7. Tienes una apatía generalizada

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No es flojera, no se trata de no haber dormido bien la noche anterior: no quieres hacer nada pues todo te da igual. A las invitaciones de tus amigos para salir los viernes por la noche respondes “no, gracias, tengo planes”, aunque sea mentira. Buscas la soledad y te sientes permanentemente sin ánimos de nada.

6. Sigues hablando de tu ex

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(cc) ClickFlashPhotos / Nicki Varkevisser

Hace más de un año que salió de tu vida, pero siempre lo mencionas, una y otra vez, pero no te das cuenta de que pese al tiempo transcurrido, sigues anclado emocionalmente.

5. El único lugar donde eres “feliz” es en tus redes sociales

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(CC) Pixabay / JESHOOTS

Aunque tienes un presentimiento de que algo no va bien, te niegas a aceptarlo y procuras darle al mundo una cara determinada para que vean lo bien que la pasas. Por eso intentas subir cientos de fotos a tus redes sociales, aparentando una vida relajada y novedosa, pero por dentro te abruma el hastío de vivir todos los días exactamente lo mismo.

4. No controlas los excesos

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© Imagelib.com

El aburrimiento y el hastío te llevan a hacer cosas sin mucho sentido, por ejemplo como comenzar a comprar muchas cosas, comer compulsivamente, beber o fumar más de lo habitual. Todo para intentar llenar ese vacío, pero a la larga eso comienza a ser más perjudicial.

3. Reconoces que lo que hoy te aqueja, también lo hacía hace unos meses

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Cuando te detienes un momento a examinar qué es lo que te aflige, te das cuenta que ya conoces este sentimiento: lo has vivido meses atrás. Y en lugar de superarlo, lo sigues sufriendo todos los días.

2. Hace mucho no te emociona comenzar algo nuevo

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© Roleplay

Aunque pretendes culpar al tiempo, a tu situación económica o a cualquier otra cosa, sabes que ha sido por tu falta interés que hace meses —o años— no pisas un teatro, no abres un libro nuevo, no planeas un viaje ni te inscribes a algún curso.

1. Evitas pensar en el futuro

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El futuro no entra en tus planes y no es que no te preocupe, simplemente no te importa. Tu estado actual, lleno de apatía y cansancio, vuelve imposible que pienses en un futuro distinto.