Pérdidas económicas, pobreza y migración: los daños que provoca la desertificación en Chile

El 21 por ciento de nuestro territorio estaría bajo desertificación, problema afectaría a 12 millones de personas.

La actividad humana irresponsable es la principal causante del grave proceso de desertificación que afecta al planeta. Dos mil millones de habitantes sufren este problema a nivel mundial que cubre cerca de 3 mil 600 millones de hectáreas.

Esta degradación provoca que el suelo fértil y productivo pierda su potencial de producción total o parcialmente y Chile también es víctima de este grave fenómeno.

Según una publicación de La Tercera, el 21 por ciento de nuestro territorio está bajo desertificación y el 79 por ciento bajo riesgo de degradación de tierras. Esta situación afectaría a 12 millones de habitantes provenientes de 292 comunas.

Esta grave problemática estaría provocando fenómenos como aumento de pobreza, pérdidas económicas, migración campo-ciudad, pérdida de tierras de cultivo y biodiversidad, entre otros conflictos.

“En la actualidad, las exportaciones agropecuarias y forestales de Chile ya superan los 16.000 millones de dólares anuales. Si consideramos los valores asignados por el Banco Mundial a los costos que tendría la desertificación y degradación de tierras de 1 al 4% del PIB sectorial en los países en desarrollo, asumiendo sólo el valor más bajo, tenemos una disminución de la capacidad productiva del territorio de al menos 160 millones de dólares en el PIB, pérdidas que recaen primordialmente en las áreas rurales con suelos más vulnerables y población pobre”, explica Germán Ruiz, encargado del Programa de Recuperación de Suelos del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

La productividad agrícola en zonas afectadas por la desertificación también ha disminuido: pasó de 2,8% entre 1984-1997 a 0,9% entre 1998-2005. Esto significa una disminución del 32 por ciento de la productividad agrícola en menos de una década, de acuerdo a la información del mismo medio.

Esta realidad ha obligado al Estado a implementar medidas para abordar el tema de la desertificación, algunas de ellas impensadas como tener que regar las praderas en la Región de Aysén. Además ha habido un incremento en la inversión durante los últimos años. “Un ejemplo: en 2002, sólo el SAG invertía 200 millones de pesos para recuperación de suelos en la Región de Coquimbo. Hoy esa cifra es de 1.200 millones”, añade Germán Ruiz.